LA ANECDOTA RELATADA

POR LEON TOPALIAN

 

ABEL SANCHEZ, EL CAMISERO...

En el año 1995, León nos hizo llegar un relato escrito a máquina de una de sus tantas vivencias como hincha de San Telmo. La misma enriqueció desde entonces el histórico anecdotario "Candombero". Aquí, a modo de recuerdo, la compartimos con todos Ustedes...

 

"Corría el año 1949, San Telmo era puntero del torneo junto a J. J. Urquiza y disputaba el ascenso a Primera “B”. La divisional en la que militaba entonces era la Tercera División; nos tocaba enfrentar a Deportivo Huracán en San Justo (club que luego se fusionaría futbolísticamente con el actual Almirante Brown).

El partido era áspero y violento hasta que llegó el tan ansiado gol de San Telmo. Faltando un minuto para finalizar el primer tiempo, y ya dando por descontado que nos llevábamos la ventaja parcial a los vestuarios, se envía la noticia al presidente del club Don José Peratto, “Don Pepe”, quien aguardaba en la Isla Maciel sabiendo que el canchero de nuestro club había llevado una paloma mensajera, dado que no existían líneas telefónicas entonces; ni otros medios de comunicación más o menos inmediatos.

Dicha paloma voló llevando consigo el mensaje con el resultado de 1 a 0, justo en el preciso instante en que hay un penal a favor de San Telmo. El penal provocó el gran escándalo y nuestra desesperación por haber enviado el mensaje  con el 1 a 0 y no uno presumiblemente más holgado, sin imaginar que el penal nunca se iba a patear....

De pronto el escándalo adquirió proporciones  alarmantes; los 22 jugadores se tomaron a golpes de puño, el árbitro dio por suspendido el partido y se dirigió a los vestuarios. El puñado de hinchas de San Telmo, al verse aislado, recurrió a todo lo que tenía a su alcance para defenderse; en ese instante vi cómo un hincha candombero, de una trompada, mandaba a un hincha contrario al alambrado tirado y sangrando y del que luego supimos que justamente era el hermano de un jugador contrario.

 

Al notarlo el hermano dentro de la cancha reaccionó arrancando el banderín del córner y lo tiró hacia afuera para ser utilizado como arma por sus hinchas. Mientras tanto la persona que había noqueado al hincha rival, me pedía la corbata que llevaba puesta para tratar de camuflarse; aclaro que la cancha era abierta, sin tribunas, no había policías y minuto a minuto eran cada vez más los adversarios.

 

Nosotros apenas seríamos unos treinta hinchas y aparecían desde las casas vecinas más contrarios, inclusive algunos con armas de fuego. En ese momento, un hincha nuestro de apellido Sánchez “el camisero” pidió a los gritos que no se fuera nadie de San Telmo, que no se desbandaran, mientras con un alambre de hierro de unos tres metros de largo y tres centímetros de diámetro impedía que se acercara la hinchada contraria usándolo a manera de boleadora mientras gritaba “¡ya los tenemos! ¡No se vayan!”, “¡los de San Telmo todos acá!”.

 

A todo esto el canchero, más tarde apodado “El palomero”, ya había emprendido la fuga ante la persecución de los fanáticos de Deportivo Huracán, salvándose al encontrar a cinco cuadras la Comisaría del lugar, otros refugiados en el micro y Yo buscando salir a la estación a pie; aclaro que había ido en micro pero ante el desbande generalizado en el camino me encuentro con los que habían corrido al “palomero”.
No se si me salvó la corbata que no le presté al noqueador o por mi juventud, lo cierto es que no me identificaron y me salvé milagrosamente".

 

Por León Topalián, Diciembre de 1995.

 

 

La Voz de San Telmo - Martes 03/02/09

 
ir a principal