Análisis de la Campaña Telmista

(de acuerdo a nuestras coberturas)

En virtud de los objetivos planificados, el hecho de haberlos alcanzado produce una sensación gratificante.

Como se suele decir en estos casos, “con el Diario del Lunes” hubo una determinación que resultó decisiva a esta altura del los acontecimientos y fue el haber mantenido al cuerpo técnico cuando la situación se había puesto borrosa y un cúmulo de tensiones se habían apoderado deportivamente de nuestro Club. Después de haber perdido en forma consecutiva ante Almirante Brown (injustamente) y ante Estudiantes (dimos pena) la situación estaba más que complicada. Sin embargo se apostó a seguir y terminó saliendo muy bien: tras esos dos partidos, San Telmo sumó 5 triunfos, tres empates y dos derrotas.

Si nos reflejamos en lo que le pasó a Almagro, que hizo lo contrario: despidió a un DT que estaba haciendo –en líneas generales- una buena campaña, contrató a otro y le fue muy mal, a tal punto que viniendo del Nacional “B” terminó siendo el que jugó la promoción para no descender.

No descubrimos nada si afirmamos que la irregularidad ha sido el factor común en la campaña de San Telmo. Siempre que estuvo listo para dar el golpe y entrometerse en la pelea por los primeros lugares, retrocedió y por ello se terminó en mitad de tabla.

Como equipo, San Telmo ha tenido a uno de los planteles más ricos de los últimos años, esto se maximizó con la llegada de los refuerzos a principios de este 2010.

Haber mantenido la base del torneo anterior fue todo un éxito: San Telmo fue el equipo que defensivamente mejor respondió en el certamen, y eso es un atributo que no puede dejar de soslayarse, recibió menos goles que el campeón y el subcampeón.
De los 40 partidos del año, 20 veces terminó con el arco propio en “cero”, son números implacables.

De haber podido alcanzar el “1” de promedio en goles a favor, la campaña hubiera sido magnífica. Fallaron incorporaciones como las de Cecco, Fuentes, Bernuez (poca participación de todos, pero bajo nivel las veces que fueron utilizados).
Cuando Ayala empezaba a perfilarse bien en la primera rueda, se lesionó ante Chicago y perdió continuidad. Caballero tuvo partidos buenos, pero en la general nunca terminó de consolidarse.

Es cierto que se hicieron pocos goles (32) y en ello hubo muchos partidos en los que se falló en la zona de creación. Sever, emblema de fútbol de este equipo alternó momentos buenos y malos al punto que estuvo fuera de la formación durante varios encuentros y pese a no estar en plenitud física (osteocondritis crónica) fue importante en el tramo final.

Dizeo también fue discontinuo y entonces en muchos partidos se dependió exclusivamente en lo que pudiera aportar Carlos Ramos, un verdadero tractor y fundamental este año, aún sin estar en plenitud física a lo largo de la temporada.

Jugamos 40 partidos arrastrando la carga del promedio, especialmente de la lapidaria campaña de 2007/08 (35 puntos). Una mochila pesada que no dejó lucir a este equipo.
Hay algo que debe destacarse: bajo la dirección de Reinoso San Telmo siempre intentó jugar al fútbol, muchas veces jugó muy bien, y en otras desapareció, allí estuvo la clave de la irregularidad.

En la fecha 31º titulábamos en nuestra cobertura “San Telmo sigue sin convencerse que tiene equipo para mucho más que esto”, en alusión al empate ante Temperley, donde no se animó a ganar, por miedo a perder y eso es lo que juega en la mente de los jugadores cuando el fantasma del descenso los persigue.

Los refuerzos le hicieron bien al equipo. Gigena había arrancado con todo (3 goles en 4 partidos), pero se fue quedando y paradójicamente Vacaría –después de perder el puesto, volvió- lo hizo de la mejor forma. Con goles decisivos (6 en los últimos 10 encuentros).

Badell empezó para ser figura y luego se fue diluyendo. Se quedó con el puesto de Sever en un tramo de la segunda rueda, pero su juego se tradujo sólo al sector izquierdo, sin ser verdaderamente un creador y eso el equipo lo sintió.
Lamas y Francés conformaron un doble cinco muy importante. Lamas llegó “de última” a San Telmo y cuando tuvo su primer chance no la desperdició: se convirtió en titular indiscutido.

Reinoso promovió a varios elementos juveniles, tales los casos de Herrero, Fernández Esquivel, Toledo, Perrone y tuvo muy en cuenta a Segundo –para nosotros un gran delantero con futuro que debería ser aprovechado en el próximo torneo-.
Pero el máximo punto rendimiento ha sido el defensivo. Primero en la contratación de Gambandé, un arquero que llegó a los 34 años que venía de sufrir un descenso, sin embargo el “1” tuvo un muy buen campeonato, tuvo brillantes actuaciones, atajó dos penales claves y puede decirse que su contratación fue un verdadero acierto. Ser el arquero de la divisional con menos goles recibidos es un “campeonato ganado” para un guardametas y Gambandé fue merecedor de ese logro.

Claro que tuvo una defensa fuerte, con dos centrales rudos y experimentados que fallaron muy poco, dos laterales volantes como Demaldé y Ramos que volvieron a hacer un gran campeonato –especialmente Ramos. Pero Maximiliano Seevald debe tener un justo reconocimiento: empezó siendo suplente y se terminó ganando un lugar con entera justicia. Jugó en cualquier lado y siempre rinde porque muestra características de un defensor de la “B”, un relojito que nunca baja de los “6” puntos y se convirtió en el jugador que mayor regularidad alcanzó en el año.

No nos queremos olvidar de Mónaco. Sufrió una injusta postergación por parte de Della Picca (nunca jugó en su etapa) y Reinoso ni siquiera lo llevó a la pretemporada. Un jugador que nunca bajó los brazos y al que las necesidades llevaron a “reflotarlo” jugando después de 15 meses (una enormidad para un jugador). Mónaco siente la camiseta, dejó la vida en cada pelota y hasta jugó acalambrado. En sus cuatro partidos como titular, a San Telmo no le marcaron goles y fue un justo premio a su fe el hecho de haber terminado jugando el final de la temporada por la suspensión de Caldiero.

Una pena lo que le sucedió a Mendoza, una fea lesión que lo marginó del certamen. Mendoza es un comodín en el equipo, no luce, pero rinde y el también fue parte de esta campaña.

San Telmo casi gana otro “campeonato”. Privado de ejercer su localía en el Estadio Osvaldo Baletto, rompió los esquemas y jugando medio año en Atlanta y otro tanto en Agonomía finalizó en el segundo puesto en la Tabla de Local, nada menos que detrás del campeón Almirante Brown. Esto fue algo importantísimo y vital para alcanzar los 54 puntos. De local se sumaron 35 unidades, igual que Sarmiento en su dificilísimo reducto de la Ciudad de Junín. Ello merece ser caratulado como extraordinario.

Por lo expuesto consideramos la campaña de San Telmo como satisfactoria, se cumplieron ambos objetivos y se estuvo a siete puntos de la clasificación al reducido, al que sólo accedieron cuatro equipos.

Agradecimiento todos los que aportaron su cuota de sacrificio en esta campaña. Ojalá se vuelva a mantener la base del equipo. Así, el futuro puede ser muy promisorio.

Publicado por La Voz de San Telmo, Sábado 15 de Mayo 2010