La Cancha de San Telmo
INTRODUCCION
LA IDA DE AZOPARDO Y GARAY
HIPOTESIS - DESARRAIGO

Incríbre imagen de los vestuarios en la Cancha de Azopardo y Garay, meses antes de ser desalojados del lugar.
Es indudable que, San Telmo es un Club que ha sufrido fuertes desarraigos a los largo de su historia, y quizás el efecto máximo para sostener lo dicho ha sido la pérdida de su cancha en Azopardo y Garay, el lugar donde cimentó los primeros años de su vida.
Las crónicas de la época atestiguan que ya desde 1905 el San Telmo Footbal Club jugaba en aquel terreno, lindante a la esquina donde se había formalizado la fundación aquel 5 de marzo de 1904, en Garay y Paseo Colón.
El 17 de octubre de 1926 se jugó por última vez un partido oficial en esa cancha. El cero a cero ante el equipo Villa Ballester escribió el inesperado capítulo final de la época romántica en ese escenario. Las tierras no eran propias, no había escritura, el barrio que empezaba a dar serios indicios de crecimiento y urbanización y sus verdaderos dueños desistieron del permiso concedido a San Telmo y el Club se quedó sin cancha, nada menos. Se esfumó el field con la precaria baranda que separaba a los jugadores del público, la casilla de madera que hacía las veces de vestuario, la cancha de básquet con piso de tierra y el ring de boxeo donde Fiorino enseñaba “guantes”.
No fue un lugar más en la historia del Club. Allí se jugaron partidos decisivos de distintas Ligas en momentos en donde el fútbol estaba en plena etapa de organización y encuentros internacionales ante equipo uruguayos. Cuando aún se llamaba “San Telmo Football Club”, en 1916, año en el que lograra la primer “estrella”, San Telmo tenía 600 socios, muchos más que Boca Juniors y River Plate juntos, según aseveró la Revista “El Gráfico” años después. Elocuente demostración de lo que significaba el nombre de San Telmo en el fútbol porteño de aquellos años.
El Socio Vitalicio Luis Soleiro aportó datos muy interesantes muchísimos años después, precisamente en la histórica jornada del Centenario de la Institución que ayudaron un poco a orientar las respuestas sobre lo que pasó en ese 1926. A su entender lo que sucedió realmente durante aquellos acontecimientos: “la vieja cancha de San Telmo se llenaba. A San Telmo lo venían a ver de los barrios de Barracas, La Boca, Montserrat. Por eso, tanto Boca como River nos bombearon para desalojarnos del lugar y para que desapareciéramos. La existencia de San Telmo no les convenía a ellos”.
No creemos que aquellas declaraciones de Don Luis (su padre fue el intendente de la cancha de Azopardo y Garay) hayan sido meras frases de un fanático azul celeste. A la edad en que él nos dejó este testimonio (87 años), un hombre tiene la suficiente madurez y experiencia de vida para contar y dejar asentado sus vivencias sobre aquella situación que marcó el fin de una época iniciándose el desarraigo de San Telmo que marcaría un cambio absoluto en su historia.
No alcanzamos a obtener mayores datos de certera importancia al respecto, pero la historia a marcado algunas situaciones que nos llevan a pensar en que una cadena de situaciones conspiraron en contra de San Telmo, definitivamente para sacarlo del medio.
Boca Juniors, luego se superar su etapa crítica –en 1914 se mudó a Wilde y casi desaparece-, volvía de su exitosa gira europea de 1925 reclutando allí sí, una poderosa popularidad. El Sportivo Buenos Aires, equipo de la Isla Maciel, había nacido por una disgregación de Boca Juniors por cuestiones internas.
El otro vecino, River Plate, en cambio, dejaba su estadio que estaba distante a sólo seis manzanas de la de San Telmo, en Aristóbulo del Valle y Caboto, del barrio de La Boca, para marcharse a Libertador y Tagle –antes de su actual lugar-.
Llamativamente la historia detecta un hecho que genera muchos interrogantes a los que difícilmente podamos encontrar respuestas 83 años después y nos hacen inclinar cada vez más a que los dichos de Soleiro, sobre el accionar de esos Clubes para nuestra desaparición, sean muy ciertos.
River se fue de La Boca y sus terrenos de Aristóbulo del Valle y Caboto fueron ocupados escaso tiempo después por Sportivo Buenos Aires, que curiosamente dejaba su terreno en la Isla Maciel. Vale aclarar que el Sportivo Buenos Aires había sido creado por una fusión entre dos clubes: Buenos Aires Isla Maciel y Club Sportivo Argentino, éste último se había conformado por ex Boca Juniors disidentes con sus dirigentes.
Años después de que Sp. Buenos Aires ocupó el terreno que había dejado River, en 1931 con el advenimiento del fútbol profesional trajo aparejada la transferencia más importante de aquellos años: Carlos Desiderio Peucelle, una estrella del fútbol amateur que había jugado para San Telmo en 1925 y 1926; pasaba ahora desde Sportivo Buenos Aires a River Plate en la suma record para la época de $ 10.000. Nada de ello alcanza a comprobar fehacientemente qué pasó hace tanto tiempo, pero la certeza de Don Luis sobre que algo raro hubo para que San Telmo desapareciera, no nos parece tan descabellado.
De pronto todo se derrumbó. Ese fue, indudablemente, un golpe fortísimo en la historia del Club. Quizás hoy a la distancia no se tome realmente dimensión de ese suceso que marcó para siempre la vida de nuestra querida Institución.
Los dirigentes de la época, sacudidos por este hecho, no encentraron permisos dentro de los límites del barrio ni en sus cercanías para la construcción de un nuevo estadio.
La resolución tomada por los directivos de San Telmo fue mudarse a los terrenos dejados por Sportivo Buenos Aires, en la Isla Maciel. Tierras que ya tenían condición de “cancha” pero que se encontraba en un lugar pantanoso, casi inhóspito para la época y frente a la de otro equipo de fútbol de la zona, Boca Alumni.
Allí comenzó una nueva historia de San Telmo en los campos del fútbol argentino…