
Estimados:
He leído muy atentamente las reflexiones a cerca de la situación de nuestra cancha (“Bajo este cielo azul celeste, sigo esperando”), y se me ocurrió enviarles estas breves líneas.
No he participado nunca en la vida política del club, de hecho hace no mucho que soy socio y que decidí ir a la cancha seguido. Es que si bien viví toda mi infancia en el barrio y hasta jugué fútbol infantil en el club, no sé bien la razón por la cual nunca me hice “habitué” de la cancha. Quizá las historias que contaban acerca de los “peligros” en la Isla tuvieron algo que ver con eso, pero realmente no lo sé.
Lo que quería comenar es que creo que el informe da en la tecla con el planteo central: hay que decidirse entre intentar “el regreso de una buena vez” o ponerle “un corte definitivo para arrancar de cero en otro lugar”. Y como bien se menciona, “tenemos que definirlo” porque “el tiempo nos va a comer”.
Yo personalmene no me siento autorizado a opinar. Muy pocas veces fui al Baletto, por lo cual creo que sería irrespetuoso dar mi parecer al respecto.
También entiendo que ustedes “desde adentro” se sientan “en deuda” por no haber podido resolver la espinosa cuestión. Aunque permítanme decirles que no coincido. Lo entiendo, pero no coincido.
Para mí es claro que el problema no sos vos, ni ninguno de los dirigentes del club.
Leyendo las reflexiones, queda bastante claro que hay una decisión política: que no juguemos en la Isla. Esa decisión es discutible; puede gustarnos o no. Pero lo que no podemos es negarla. Existe. Está ahí, clara a los ojos de cualquier observador medianamente lúcido e informado.
El tema es definirnos: ¿qué hacemos con esto? A esta altura, a mi modesto entender, no tiene mayor importancia si fue justa o no la clausura en aquel partido contra Talleres, si la policía actuó como debía, si “liberó” la zona, o si nos “hicieron una cama”.
En este momento, eso es casi anecdótico. Ojo, no digo que lo olvidemos; sólo creo que nuestras energías deben dirigirse hacia otro lado, que es el de tomar una decisión final. Una decisión difícil, y quizá dolorosa. Pero hay que tomarla, no queda otra, porque el tiempo sigue pasando y si nosotros como club no hacemos algo, nadie nos va a venir a dar una mano para resolvernos el problema.
En San Telmo las cosas se hacen “a pulmón”, y se nota. Ustedes conocen “la cocina” y yo no, pero me suena muy razonable tu explicación acerca de las urgencias del “día a día” del club. Como dice el viejo refrán, “lo urgente quita tiempo a lo importante”.
En fin, sabemos que el Comisario Pérez no nos quiere nada. Pero tampoco creo que valga la pena perder tiempo en ese personaje.
Ya sabemos quién es, un tipo procesado por connivencia con una facción de la barra de Estudiantes, que sigue en su puesto en el que teóricamente lucha por la seguridad en los espectáculos deportivos, y que además tiene un importante cargo en la organización de la Copa América.
O sea, yo no me creo que Grondona nos haya dado su “apoyo moral”. Tampoco creo que Scioli nos vaya a ayudar, porque son justamente ellos dos los que sostienen al inefable Pérez en su cargo. Estamos hablando de un tipo que debería estar preso por no menos de tres o cuatro delitos, y exonerado de la fuerza… sin embargo no sólo el poder político lo avala sino que la Justicia no se anima a utilizar las pruebas fehacientes que tiene en su contra para encarcelarlo.
Bueno, ya me extendí demasiado. Lo que me motivó a este mensaje fue leer tus sentidas palabras.
En mi humilde opinión, lo que habría que hacer es una campaña entre los socios, para que la mayor cantidad posible de nosotros participe en la toma de una “decisión definitiva” acerca del tema. Quizá formar dos grupos: uno que haga todo el lobby posible para intentar comenzar a destrabar la situación de la Isla, y otro para que investigue otras posibilidades. Desde ya, con un tiempo establecido de trabajo para ambos grupos. Pasado ese tiempo, cada uno debería exponer sus averiguaciones, y ahí tomarnos unos días para pensar y definirnos. Todo esto con lapsos preestablecidos, sin alargar demasiado la cosa, como para que no quede en la nada.
Y una vez tomada la decisión, salir con toda la fuerza, con toda la furia (en el sentido bien entendido del término) a pelearla para hacer realidad la “cancha propia”, sea cual sea, sea donde sea.
El grupo que se ocupe del tema “Isla Maciel”, debería mantener una charla en serio con Grondona. Eso no es complicado, aunque tampoco sea del todo creíble. Y habrá que buscar apoyo en la política, tanto la provincial, la municipal, la nacional, y hasta la porteña. Todas las puertas deben ser tocadas.
El grupo que debería buscar otras opciones, tendrá que estudiar la legislación, buscar terrenos posibles, o canchas que puedan ser agrandadas o reformuladas. Hasta donde yo sé, en Capital no se pueden construir nuevos estadios, por lo que habría que ir a provincia o buscar algo hecho en esta ciudad. No sé, justamente esa es la tarea: buscar. Desde ya, teniendo en cuenta todos los requisitos legales, haciendo un pormenorizado estudio de las leyes para poder evaluar correctamente las ideas que se presenten.
Quizá te parezca demasiado pretensioso lo mío, y estoy seguro que me vas a decir que las puertas se han tocado todas, y se han evaluado muchas otras posibilidades. Lo sé. Lo que te planteo es que hay que poner un límite a este tema. Y lo de conformar dos grupos es para que se haga el “último esfuerzo” antes de tomar esa decisión final.
La incertidumbre es complicada, y además genera problemas: no fueron pocas las discusiones que he visto (en bares, entre amigos, en las diferentes canchas, en los micros) acerca de si se quiere o no volver a la Isla.
Sé que las cosas no son fáciles, pero hasta tanto no tomemos el toro por las astas, la indefinición va a continuar, y eso (coincido con tu visión) es lo peor que nos puede pasar. Porque nos inmoviliza, porque nos estaquea en un lugar y no nos permite crecer ni avanzar, porque no nos deja salir a poner punto final a un tema que, mientras no se define, nos quita público, nos hace perder dinero y nos empequeñece. Para poder crecer, hay que tomar decisiones. Porque la grandeza no sólo se proclama, también se ejercita.
Un abrazo azulceleste,
Matías M. Couso
Respuesta de Redacción: Estimado Matías, es un placer haber recibido tus líneas y más importante es que de alguna forma u otra hayas captado el mensaje que se intentó con la publicación de esas reflexiones. Ni más ni menos plantear decididamente el problema y ver las posibilidades de que los verdaderos Santelmistas se unan y entre todos podamos encauzar una posbile solución a esta “espinosa cuestión” como muy bien caratulas.
Publicado por La Voz de San Telmo
Miércoles 16 de Febrero 2011
santelmoprensa@hotmail.com
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