INFORME ESPECIAL: ENTERATE DE QUE SE TRATA EL PROYECTO "DEPOR-VIDA" |
| UNA EXPERIENCIA SIN PRECEDENTES EN EL CLUB |
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Durante el primer trimestre del año, se implementó en el Club San Telmo la primera parte de un proyecto educativo - deportivo - recreativo, denominado "Deporvida". El mismo nació con el objetivo de brindar oportunidades y ayuda social para con los chicos carenciados de la Isla Maciel, lugar plenamente identificado con el "Candombero". La socia de San Telmo, Maia Klein, trabajadora social y fiel seguidora a todas las canchas donde juega San Telmo, llevó adelante con ahínco y profesionalismo la idea que ella misma elaboró y que llena de orgullo a todos quienes integramos esta familia santelmista.
Publicado el martes 15/4, 20hs |
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Aquí, una síntesis de lo publicado en la Revista "El Sol de San Telmo":
En el marco de la nueva apuesta del club para fortalecer sus relaciones con la comunidad, nació “Deporvida”, un proyecto piloto que se implementó en enero de 2008, en el que un grupo de chicos de la Isla Maciel participa en actividades e intervenciones diseñadas por el Club.
“Deporvida” fue la idea de Maia Klein, trabajadora social voluntaria que se acercó a fines de 2007 para proponer un proyecto educativo-deportivo-recreativo con la meta de brindar oportunidades educativas y ayuda social a una de las poblaciones más comprometidas de Buenos Aires. |
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Klein y Gabriel Monasterio, profesor de educación física, desarrollaron un programa que traslada, los días de semana, 20 chicos de entre 7 y 14 años desde la Isla Maciel a San Telmo.
Dada su interacción con la gente de Isla Maciel, la gente del club quiso buscar una alternativa para los chicos que, veían, necesitaban vías para desarrollarse socialmente.
En la Isla Maciel está la cancha de fútbol de San Telmo. Así fue que Maia, con el apoyo de la comisión directiva, empezó a articular un proyecto mediante el cual el Club podría ofrecer una alternativa positiva a esta población, comenzando por los más chicos. |
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“Empezamos a tomar contacto con la gente de la Isla a fines del año pasado”, cuenta Monasterio. “Maia conocía gente de la hinchada que nos ayudó, porque es algo peligroso ahí . No sabíamos bien qué íbamos a encontrar pero la gente nos recibió muy bien y se mostraron entusiasmados”. El proyecto pudo tomar vida. Con la participación del Hospital Argerich, pudieron hacer una revisión médica para cada chico, y, en algunos, encontraron indicadores de desnutrición infantil. Esto les señaló la necesidad de incluir un componente alimenticio en el programa diario, que empieza trasladando los chicos de la Isla al Club, donde desayunan, con el aporte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. |
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Luego tienen actividades variadas: van a la Manzana de las Luces, al Jardín Botánico y al Zoológico; tienen un taller de circo y hacen deportes en los predios del Complejo Deportivo del Club—Jaguar regaló dos pares de zapatillas deportivas a cada chico.
El astillero Tandanor, en la Costanera Sur, brinda un almuerzo completo para todos, antes de que regresen a la Isla. Además, cuenta Maia, “fueron apareciendo donaciones de vecinos, como una señora que donó un montón de libros, y un hombre que trabaja en la fábrica Quilmes que nos dio tazas para cada chico”. |
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Hacer: el paso para transformar
Durante los dos meses del proyecto los dirigentes notaron una transformación en los chicos a medida que fueron asimilando un nuevo juego de códigos sociales. “Tenían un nivel de violencia muy marcado cuando llegaron”, dice Klein, “y al segundo día se armó una guerra de piedritas. Hicimos talleres de cómo resolver la violencia y a partir de ahí empezaron a ver que había otras maneras de resolver conflictos, por ejemplo usando la palabra, o pidiendo disculpas. Es increíble el avance que lograron en poco tiempo”. |
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Monasterio concuerda, diciendo que “la evolución del cariño de cada chico es una de las experiencias más valiosas para mí. Al principio te miraban como si estuvieras ‘del otro lado’, pero ahora hay mucho más confianza y respeto, tanto para ellos mismos como hacia mí”.
Cada chico mantuvo durante el proyecto un cuaderno para recordar sus experiencias, preguntas, y reflexiones. “Cuentan cosas de sus vidas que te asombran”, dice Klein. “Un chico escribió que la pasó bien porque ese día no hubo ningún incidente violento. Otro chico dijo que estaba contento porque acá le hablan, y en la Isla la gente no le habla. Que destaquen cosas como éstas tiene mucho valor para mí”.
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La transformación social en los chicos que logró “Deporvida” es un reflejo de los valores que el Club quiere generar en el barrio de San Telmo. Con más de un siglo en la zona, tiene el arraigo y la visión para lograrlo. Como dice su marcha oficial, “San Telmo es un club muy familiar/ por cultivar bien alta su moral/ se conquistó la masa popular/ por eso marcha con paso triunfal …” Hasta aquí un breve balance de esta primera parte del proyecto. Ya se lanzó la segunda etapa que se lleva adelante en un Convento de la Isla Maciel. Más adelante seguiremos informando sobre esta extraordinaria experiencia.
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