San Telmo logró un triunfazo en Munro, goleando a Colegiales por un contundente 3 a 0 dejando atrás una semana difícil.
El Candombero supo concretar las opciones que se le presentaron y, con un 2-0 a los 25 minutos, interpretó a la perfección el partido jugando con el desorden y la desesperación del local que jamás puso en aprietos el merecido triunfo Candombero.
Indudablemente las variantes introducidas oxigenaron al equipo y si bien no se alcanzó a brillar, se trabajó muy bien en cada sector de la cancha teniendo en Ramos y Francés los puntos de más alto rendimiento.
Carlos Ramos y Juan Caballero inscribieron sus nombres en la lista de goleadores de nuestra historia, mientras que el chaqueño Maximiliano Ayala -regresó tras su lesión- le puso cifras definitivas a esta histórica victoria (jamás un equipo de San Telmo había ganado por tres goles de diferencia en Malaver y Posadas), alcanzando su segundo gol con nuestros colores con pocos minutos en cancha.
Segunda victoria en lo que va del torneo sumando ahora 9 unidades y llegando por primera vez en el certamen al "1" de promedio.
Después de muchos años, San Telmo logró igualar el historial ante Colegiales (26 triunfos para ambos en 70 partidos).
Punto final para la racha de nueve fechas sin ganar en condición de visitante. En esa condición volvimos a convertir tres goles después de dos años.
El próximo sábado (17) recibimos a Almirante Brown y el martes (20) visitamos a Estudiantes. La cobertura completa, aquí...
A la luz del resultado final, obviamente hay que decir que las variantes introducidas en el equipo dieron un resultado óptimo. Jugar con línea de tres defensores con la inclusión de Maximiliano Seevald, no varió en absoluto la seguridad defensiva que se hizo habitual en este equipo. Es más, Seevald fue una muralla impasable. A partir de allí, con Carlos Ramos más adelantado que de costumbre, el equipo generó más llegada y en la primer incursión seria al área rival, una jugada gestada desde la izquierda en la que participaron Marando y Caballero, el balón le quedó justo al propio Ramos para pegarle, seco, de derecha y sorprender a todos con el 1-0 a favor cuando apenas el reloj marcaba 4 minutos.
Punto de inflexión en el encuentro. Salvo raras excepciones, en los últimos tiempos San Telmo siempre que se encontró en ventaja tempranera supo manejar los partidos, y esta vez sin retroceder en demasía. Jugó de contra y lastimó. Por primera vez actuaron juntos desde el arranque Marando y Caballero. El primero aportó movilidad, estuvo muy participativo en el juego y Caballero mostró en esta primer chance que tiene de jugar desde el minuto cero, que posee cosas interesantes de las que se le pide a un delantero, personalidad, fuerza, sabiendo parar el balón y desargar en un compañero y lo más importante: convertir la que tiene. Y tuvo su chance y no la desperdició.
A los 25 minutos, muy buena jugada colectiva del equipo que supo capitalizar los espacios y ventajas que estaba la última línea local, centro de Demaldé, participa Marando de la acción y el paraguayo Caballero que entró decidido y remató al gol, festejó sacándose la camiseta y casi sentenciando el pleito, porque enfrente había un Colegiales confundido y en ello estuvo la príncipal virtud de San Telmo: saber jugar con esas dudas del rival.
La otra inclusión, la de Gauto, aportó esa cuota de entrega al máximo de un jugador que por momentos parece un león en la marca y de esa forma acompañó a la par el desempeño de Francés, quien jugó un gran partido, a su modo, con sus cualidades.
Si San Telmo no hizo más goles en el complemento fue porque le faltó el pase preciso, la decisión de golear, pues Colegiales le ofreció todas las posibilidades, más aún cuando emperazon a pasar los minutos y el descuento no llegaba. ¿Por qué? Porque la defensa borró de la cancha a Rodríguez y Astudillo, porque Gambandé resolvió con acierto cuando se lo exigió –siempre con centros-.
La salida de Ramos –fuerte dolor en tobillo derecho- hizo que se fuera el mejor jugador del equipo, pero es justo reconocer que el ingresado Batalla entró en un buen momento del equipo y cumplió un digno papel en la media hora que le tocó actuar y fue el que inició la jugada del tercer y definitorio gol de la tarde: con un gran pase abriendo la cancha para la subida del otro ingresado –Scornaienchi, jugando por su sector natural, el izquierdo- gran tranco de éste que ingresó al área dejando en el camino a Campuzzano y metió un pase milimétrico para la entrada de Maximiliano Ayala que definió muy bien, sin marcas, poniendo el baló bien arriba, imposible para Zarza.
El gol que faltaba para cerrar una muy linda tarde, esas que hacen falta para volver a creer y que tiene que vivirse más seguido, por la autoestima, por la confianza que le tiene que dar al equipo esta contundente victoria y porque no se obtuvo así nomás, se obtuvo trabajando, con personalidad y con autoridad, tres aspectos que no son común en estos tiempos que corren.
San Telmo ganó en una cancha históricamente difícil, con goles de buena factura, con dos delanteros haciéndose presente en la red rival, con el arco otra vez invicto. Un feliz domingo donde dentro de la cancha se rozó la perfección.
LA VOZ DE SAN TELMO, Sáb 3 Octubre 2009.
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