Historia del Club Atlético San Telmo - República Argentina
 
 

Así empezó la historia...

Quiso el destino que fuera un día sábado. Un día muy consustanciado con su vida misma.
El 5 de marzo de 1904 nació el San Telmo Football Club, tal fue su primera denominación. La iniciativa fue de Juan Francisco Pantarotto, quien lideró la idea de fundar un club para hacer frente a los constantes desafíos de otros vecinos de disputar un match de fútbol y así nuclear a los jóvenes del barrio más antiguo de Buenos Aires al deporte de mayor auge allá por principios de siglo XX. En la esquina de Paseo Colón y Garay funcionó el primer lugar de reuniones, justamente donde se ubicaba la casa de Pantarotto en Paseo Colón 1416. De una múltiple unión familiar se formó la primera Comisión que le dio vida a San Telmo. Nombres como Rafael Lazzarini, Fortunato Spreafico y su hijo Enrique, Melchor Amorós y Tomás Turvein fueron los que acompañaron a Pantarotto a hacer realidad el sueño de fundar un club.

La leyenda de sus colores...

Tan risueña como emotiva es la leyenda del origen de sus colores. Todos los esfuerzos posibles se hicieron para adquirir el primer juego de camisetas. Sin proponérselos se obtuvieron unas casacas de color azul y blanco a bastones verticales, un estilo muy común en la época. Pero al parecer la calidad de las mismas no resultó ser muy buena pues tras el primer desafío disputado en cancha barrosa, las camisetas fueron a parar a los piletones de la casa de Pantarotto, donde su esposa Doña Pepa y sus hijas María, América y Leonor se encargaron de lavarlas. Gran sorpresa se llevaron todos cuando vieron que el azul había desteñido cubriendo al blanco con un tono celeste. No eran tiempos de comprar nuevas casacas y se siguió utilizando el mismo juego por mucho tiempo, tomándosele tanto cariño que para siempre el azul y celeste fueron los colores de San Telmo.

La cancha detrás del Dique y la Mítica de Azopardo y Garay...

Los primeros desafíos frente a equipos del barrio se concretaban dejando avisos en los diarios de la época. El periódico “La Argentina” le dedicaba al fútbol muchísimo espacio y entre sus columnas aparecían las cartas de los capitanes de los equipos dejando abierta la posibilidad para concretar un match. Era muy común leer en el Diario: “San Telmo acepta desafíos, dirigirse a José Fernández, Estados Unidos 456”.
Aquellos primeros partidos San Telmo los jugaba en unos terrenos ubicados atrás del Dique 2 (donde hoy luce Puerto Madero). Ya en agosto de 1905 su cancha se hallaba en Garay entre Azopardo y Paseo Colón, frente a la Intendencia de Guerra, es decir en tierras lindantes a la casa de su fundador –lugar donde también funcionaron los primeros vestuarios hasta construirse, tiempo después, la “casilla” donde se cambiarían los protagonistas-.
En Azopardo y Garay (donde hoy se levanta el edificio del Diario “Crónica”) se vivieron los momentos más dorados de la primer parte de la historia de San Telmo, aún cuando el fútbol en la Argentina no se hallaba organizado. Fue el escenario en donde creció, se hizo grande y sintió el calor de la gente genuina del barrio, de la gran legión de inmigrantes que desembarcaban en el Puerto y vecinos de La Boca, Barracas, Montserrat y Constitución que volcaron  su corazón a la escuadra de los “Santos”, tal fue el primer calificativo que se ganó en el mundillo futbolero.

San Telmo: esencia del fútbol en el amateurismo...

Desde 1904 y hasta 1933 son los años que abarcan las páginas de San Telmo en el amateurismo. Empezó bien de abajo enfrentándose a equipos como Liberal, Continental, Cóndores, Brisas del Plata, pero en aquellos choques tomó gran rivalidad con el equipo Presidente Roca, con encuentros muy disputados y discutidos a la vez.
Jesús Astoreca fue el primer arquero de San Telmo con la particularidad de que al año siguiente siguió en el puesto y además ejerció la presidencia de la institución. No era disparatado que los mismos integrantes del equipo mayor sean integrantes de la Comisión, detalle que grafica el aspecto familiar y lúdico del momento.
En 1905 disputó su primer encuentro internacional frente al Club Concordia de Montevideo, en la capital uruguaya.
San Telmo siempre fue protagonista en todos los campeonatos que disputó llegando a las instancias finales de cada torneo. El sostén y optimismo de su gente fue tan grande que supo acarrear todos los vaivenes y dificultades que se le presentaban, si se tiene en cuenta que en 1914 había en Buenos Aires la friolera de 5000 equipos que nucleaban 80.000 jugadores.
Hasta 1915 jugó en Ligas independientes y comerciales como por ejemplo el Torneo Cambrian, Liga Liberal, Liga Central, Liga Argentina, Liga Trinchieri, Liga Sportiva Nacional, Liga Riachuelo Juniors, Liga Sportiva La Esperanza, Liga Atlética Anglo Argentina y Liga Albión, donde en 1908 perdió la final frente a un club que se encontraba en pleno auge, nada menos que Boca Juniors.

Cuando San Telmo era más que Boca y River

En 1916 obtiene su primer título oficial al consagrarse Campeón del Torneo de Segunda División, ascendiendo a Intermedia. Ese mismo año jugó internacionalmente en Azopardo y Garay frente a Belgrano de Montevideo, venciendo San Telmo por 1 a 0. En ese campo se disputaban otros encuentros definitorios y partidos internacionales ante gran cantidad de espectadores.
Siguió el camino de sueños y luchas sin claudicar. Iniciada la década de 1920, los medios hablaban de San Telmo como una de las instituciones que mayor arraigo y tradición tenían en la zona. Tiempos más tarde, en una reseña periodística, la revista deportiva más exitosa de la historia, “El Gráfico”, titulaba en una de sus columnas …”cuando San Telmo era más que Boca y River”. Y no por casualidad apareció ese título pues por entonces San Telmo contaba con 600 socios, mientras que Boca y River, nacidos en la ribera boquense sólo contaban con 200 asociados cada uno. Además del fútbol, en Azopardo y Garay funcionaba una cancha de básquet, de bochas, un ring de boxeo con piso de tierra y se practicaba atletismo.
Para entonces se produciría un cambio en su nombre, pues de San Telmo Football Club pasó a llamarse Club Atlético San Telmo.

Las desaventuras deportivas.

Si bien la década del ´20 fue fructífera en cuanto al crecimiento institucional, deportivamente estuvo marcado por las decepciones, pues en 1922 desperdició la posibilidad de ser campeón al caer en la última jornada ante los vecinos de Sportivo Monserrat; en 1924 y en 1925 ve frustradas sus posibilidades al caer frente a Talleres de Remedios de Escalada (en 1925 se vendieron 18.000 entradas en la vieja cancha de San Lorenzo) y en 1926 fue Honor y Patria de Bernal quien postergó las ilusiones de ascender a Primera División. Quizás esas finales perdidas hayan marcado a la institución, pues el sueño de acceder a Primera se postergaría por muchos años debiendo seguir la lucha en las categorías más pequeñas.
Además en 1926 debió desalojar su cancha de Azopardo y Garay sin la posibilidad de obtener otro terreno dentro del barrio, mudándose a la Isla Maciel, donde levantó su cancha en los terrenos que antes ocupaba el Sportivo Buenos Aires, frente a la cancha del Boca Alumni.
El comienzo del profesionalismo en 1931, fue un filtro muy grande donde innumerables clubes dejaron de existir. San Telmo continuó hasta 1933 participando en torneos amateuristas, pero dificultades económicas hicieron que deje de participar activamente del fútbol durante nueve años, hasta 1942, en los que permaneció en silencio. Sólo se mantuvo la paciencia del Presidente José Perato y del vice Benicasa alquilando el terreno de la Isla Maciel para que otros equipos disputaran amistosos y así poder mantener el field.

1942. Año de la Refundación.

Habían transcurrido nueve años de quietud. Muchas cosas cambiaron en ese tiempo y el fútbol se encontraba más organizado. Viejos hinchas y dirigentes que mantuvieron encendida la llama de la esperanza vivieron su día de gloria el 17 de octubre de 1942, fecha en que el club fue refundado. Luis Isseta, un vecino que vivía en Independencia 617, que había sido arquero de las inferiores en el amateurismo, fue un hombre clave para el regreso. El Sportivo Colón, un benjamín club del barrio sin gran arraigo fue el germen que le devolvió el corazón a San Telmo, pues los jugadores de ese equipo, convencidos por Isseta, decidieron cambiar su camiseta roja y azul por la azul y celeste representando a San Telmo en el retorno a la actividad en octubre de 1942. San Telmo “volvió” en una vieja casona de Paseo Colón, entre San Juan y Humberto 1º, alquilando como Sede la finca de la calle Garay 342.

67 años de competencia profesional en AFA

En 1943 San Telmo obtuvo la afiliación y comenzó participando en la Tercera de Ascenso, que significaba la tercera categoría del fútbol. Durante los primeros años de competencia basó su fuerte imponiendo la localía, pues terminó muchos campeonatos invicto jugando en la Isla Maciel. En 1944 fue Campeón del Torneo Preparación, una competencia no oficial pero que sirvió de bálsamo en tiempos de asentamiento.
Mucho antes de lo imaginado, en 1949, logra el primer campeonato de la era profesional venciendo en encuentros desempate a Justo José de Urquiza. El premio consistía en el ascenso a Primera “B”, pero una reestructuración le negó esa posibilidad. Continuó luchando con férrea voluntad y en 1956, con un club en constante progreso sale campeón con 25 jornadas invicto, ascendiendo a la “B”. En 1957 se inauguraron las tribunas del estadio dotándolo de gran capacidad para la divisional. Compitió en la “B” dos temporadas y en 1958 ocurrió un hecho inédito hasta entonces: el primer descenso. Apenas tres años después, en 1961 y en brillante campaña vuelve a salir campeón tras dura lucha contra rivales de la talla de Colon de Santa Fe y Talleres, regresando a Primera “B”

Los Años más bonitos.

Con un panorama más alentador, con una interesante estructura y con un nombre cada vez más respetado se inició a partir de 1962 la época más fructífera de la vida santelmista.
En 1963 estuvo a un paso de ascender a la máxima categoría, igualando el primer puesto con otros tres conjuntos pero siendo eliminado en los partidos de desempate. Fue este el año que mayor caudal de público arrastró en toda su historia, llenando el campo de Atlanta en su totalidad en un encuentro frente a Unión. Por entonces algunas revistas habían rebautizado a San Telmo como “los tamborileros”, por el ruido de los parches de tamboriles en las tribunas.
Alternó buenas y regulares campañas, hasta que en 1969 se consagra campeón del Torneo Clasificación, pero en un cuadrangular con equipos de la “A” volvió a ver negada la posibilidad de estar en el círculo privilegiado. Desde entonces comenzó a emparentarse a San Telmo como “Los Candomberos”, por la música de candombe que los morenos del barrio imponían en las fiestas de carnaval y llevaban a las canchas donde jugaba “Telmo”.
Comenzó la década del ´70 en la que el club alcanzó la madurez necesaria como para pegar el gran salto. Ya con sede propia en Perú 1360 (inaugurada en 1965), un campo respetado por todos y un equilibrio en todos sus rincones fue gestando lo que sería la concreción del sueño máximo: llegar a Primera “A”. Lo consiguió en 1975, tras una brillante campaña en la que tras superar a rivales como Lanús y Platense en cancha de Huracán ante marcos multitudinarios, San Telmo alcanzó el cielo y cumplió el sueño que 71 años antes habían imaginado sus fundadores.

Cuando el Fixture de la "A" tuvo a un nuevo integrante...

En 1976 San Telmo compitió con los grandes, conoció el país y su nombre superó los límites a los que su público estaba acostumbrado. Fue noticia en las buenas y en las malas, llegó la ansiada tapa de El Gráfico, el debut victorioso en Santa Fe dejando sin chances a todos los que apostaron a Colón en el PRODE, los partidos nocturnos, la máxima victoria venciendo al poderoso Boca Juniors que fuera campeón y llegaron los pellizcos de entre la gente para ver si todo era verdad. Y lo fue.
También llegaron las derrotas, el despojo del famoso partido contra Huracán (terminaron sólo 5 jugadores de San Telmo en el campo contra 11 del Globito y aún así se perdió sobre la hora 2 a 1). Un supuesto boicot nunca comprobado por parte de ciertos clubes para sacar a Telmo del medio y el descenso inexorable llegó y el sueño se terminó.

1978 - 1996, Años de frustraciones.

A partir de entonces vino la cadena extensa de frustraciones, ¿cómo digerirlo? En 1976 en la “A” y en 1979 ¡en la “C”! Así fue nomás. Llegaron incontables octogonales y siempre el mismo final. Llegaron las finales y otra vez con la mirada perdida. Pero como no hay mal que dure 100 años, San Telmo volvió a resurgir, como en el ´42.

La resurección futbolística - institucional.

La etapa de frustraciones deportivas e institucionales fue extensa pero todo tiene un final... En 1994 se recuperó la localía perdida, volvió a ser ¡Campeón! en, regresó a Primera "B" en 1996 tras 18 años y fue protagonista nuevamente. Entre los años 1996-2003, es estado fue refaccionado casi íntegramente, auque con menor capacidad, el cemento reemplazó a los viejos tablones de madera y la platea luce siempre con su renovado aspecto. Con la llegada del nuevo milenio casi pega el salto al Nacional “B”, jugadores que salen del semillero y progresan en Primera, la incomparable emoción de presentar obras y la inauguración del complejo deportivo que siempre fue sueño y ahora es realidad, como el ascenso a Primera.
Todo esto es San Telmo, un pasado que defender, un futuro por cumplir. Una pasión.
La actualidad futbolística de los últimos torneos está lejos de ser la deseada, hoy el estadio se encuentra inhabilitado y ello provoca inconvenientes que solo la unidad de todos podrá resolver. Estos vaivenes no harán mella en el sostenido crecimiento institucional que se viene experimentando en los últimos años donde una variada gama de actividades polideportivas se están gestando, como nunca antes en 106 años de historia. San Telmo bien puede ser la síntesis de este sector del pueblo argentino. Humildad, sacrificio y voluntad a raudales es su sello que lo distingue desde el lejano 1904. Ciento cuatro años han pasado desde entonces y el sueño permanece vigente, siempre, mientras se mantenga encendido el fuego sagrado de su gente, San Telmo seguirá existiendo.

Por Adrián Bevilacqua. Socio N° 356

 
santelmoprensa@hotmail.com
 
ir a principal