Texto de Horacio Pagani (Clarín Deportivo) del 26 de mayo de 1976.

Un insólito Boca propició la victoria de San Telmo.

San Telmo lo paralizó a Boca con un triunfo histórico. Lo venció 3 a 1 en cancha de Hurcán. El equipo de Lorenzo creó mayores situaciones, pero desnudó gruesas fallas individuales y una notable ausencia de personalidad en su estilo. San Telmo se animó a contraatacar y definió el partido con dos tantos en los últimos minutos.

Regueira se quedó en el piso con una crisis nerviosa. Los otros no terminaban de abrazarse. A la barrita de la bandera ya no le quedaba aliento. En la platea los más entusiasmados se miraban con los ojos enrejocidos sin atreverse a decir una palabra. Era la fiesta de San Telmo, del modesto San Telmo. Una fiesta reducida, casi familiar. Pero, seguramente, inolvidable. Por mucho que la clasificación sea un sueño imposible de alcanzar. Le habían ganado a Boca. Nada menos que a Boca. 3 a 1. Y para que la emoción golpeara con mayor violencia, dos goles triunfales llegaron en los últimos cinco minutos. Cinco minutos que quedarán grabados para siempre en el historial del humilde San Telmo.

No es el caso de arruinarle el festejo a los hinchas del viejo Telmo. Sería cruel. Claro, se podrá decir –y con razón- que a lo largo de los 90 minutos fueron muchas más las situaciones de gol que fabricó Boca. Y también que cuando estaban igualados en 1, el equipo de Lorenzo se volcó en campo rival para buscar el desequilibrio mientras que San Telmo se apretaba contra su arco. Esa es otra historia. Si somos conscientes de las múltiples limitaciones del cuadro de Janín, no podíamos exigirle más de lo que hizo: un agrupamiento conservador en la zona media.

Con Boca no podemos tener tantas contemplaciones. Porque, supuestamente, Boca está en otra cosa. Arrancando por la contratación de Lorenzo para la conducción y pasando por el publicitado montaje del equipo, las intenciones estaban dirigidas a la obtención del campeonato. Y a un conjunto que tiene semejantes aspiraciones habrá que exigirle algo más que “merecer un triunfo frente a San Telmo”. Entonces no se le puede perdonar que, además, pierda ese partido.

A esta altura del torneo ya resulta casi imposible definir a este desconcertante equipo. Y eso tiene que ver con la evidente ausencia de personalidad en el estilo de su juego. Ahora es el turno del Toti Veglio. Todo depende de lo que él pueda crear. Veglio es un buen jugador. Capaz de clarificar con un toque certero. Y capaz, también, de servir el pelotazo justo para el pique de algún compañero. Cuando la pelota le llega al Toti, puede ocurrir algo coherente. Pero es demasiado poco para un equipo con grandes pretensiones. Y mucho más si se piensa que Veglio no puede aguantar con ritmo parejo todo el desarrollo de un partido. Igual que frente a Ferro, Boca se pareció a un equipo mientras Veglio fue el eje de la circulación. Y hasta un zurdazo suyo estableció la apertura del marcador. Todo parecía facil.

Pero no lo fue tanto. Porque Boca tenía que atacar y allí aparece “el calvario”. Porque Trobbiani atraviesa por un mal momento. Transporta y transporta. Porque Suñié (otra vez de 5) no es el indicado para promover sorpresas. Y porque los tres de arriba pican siempre. Cuando deben y cuando no deben. Y quedan a “kilómetros de distancia”. Felman se lleva el balón por delante. Se apura siempre. Mastrángelo también y fracasa a la hora de definir. Taverna depende de la posibilidad de un cabezazo afortunado. Esa es la realidad de cada fecha. Y por eso a Boca le cuesta sangre marcar goles. Juegue contra quien juegue.

Cuando Camejo embocó el zapatazo del empate, nació la desesperación. Tarantini la llevaba 50 metros y sacaba el centro intrascendente. San Telmo se fue animando a contraatacar. Y a Boca se le desnudó una novedad de este partido: las vacilaciones de Gutierrez – Mouzo – Ovide. El desastre era completo. Rilo para Coronel, tras una pifiada de Ovide, y 2 a 1. Eso ya se pareció a la hecatombe. Otro contraataque. Rilo a Pisapia, avance desde la media cancha, toque y tres-uno. San Telmo hizo su fiesta. Boca se quedó pensando en su negro futuro.

Por Horacio Pagani. Clarín Deportivo. Miércoles 26 de mayo de 1976.

 

La Voz de San Telmo, Mayo de 2010.