Fútbol Amateur
En Pompeya funciona el
"LABORATORIO" SANTELMISTA

Una tupida arboleda nos da sombra cuando caminamos por la calle Tabaré, casi esquina Condor, esquina bien de barrio, de casas bajas donde se escucha ruido de pelota…
Entramos a Crespo Juniors, un Club de esos que sobrevivieron con extremo esfuerzo a los duros años 90, cuando muchos de esos clubes cerraron sus puertas.
A la derecha hay un bufett, bastante amplio, varias mesas con olor a fútbol. En las paredes hay un tremendo cuadro pintado por uno de sus socios, un partido de fútbol donde se destacan varias camisetas verdes, el color de Crespo y a su lado dos fotos bien enmarcadas donde sobresalen el azul y celeste de las camisetas de las Categorías 1997 y 1998 del Club Atlético San Telmo.
Ese es el primer indicio de que en el club de Pompeya hay más perfume a San Telmo que otra cosa.
Un par de metros más allá, una soga y un cartelito que marca territorio, dice ”por aquí, sólo pasan jugadores”, acompañado por un escudo de San Telmo impreso. Alguien nos comenta que es para que los padres no pasen y dejen a los futbolistas en intimidad con los técnicos.

Giramos un poco la vista y la escenografía es de fútbol total. Tres divisionales vestidas íntegramente con los colores de San Telmo nos permiten imaginar que ese es el lugar donde día a día se forjan un montón de sueños de esos pibes que ahora tienen, 14, 15, 16 años. Atrás de un arco, tres jugadores de la 8º división haciendo fuerza con el ya famoso trineo, la soga atada a la cintura, carrera de unos 30 metros, fuerza y agite. Pasa uno, pasa otro y se repite la secuencia.

En una de las canchas, un grupo de jugadores están en una sola área. Héctor Balsa pita y grita. Es el técnico de la Cuarta, la más próxima a Primera. Están haciendo trabajos defensivos. Centros, cabezazo, se paran en línea de tres, después forman con cuatro abajo.
En la cancha de al lado está el Profe. Ruggero, más conocido por “Rulo”, con otro grupo. Ahí están haciendo pesas, levantan una barra con dos discos de 10 kilogramos cada una, diez veces, sueltan la barra y hacen un pique de 20 metros.
Hay conitos por todos lados, fosforescentes para identificarlos bien en el pasto.
El viento del atardecer hace que la polvareda de la cancha Nº 1 se levante y nos tengamos que tapar los ojos. Al lado de un lateral, un montículo de tierra nueva que será esparcida por uno de los tantos laburantes de ese club para mantener niveladas las canchas.

Es día martes, son las 17 horas y los más grandes ya se fueron, quedan los más pibes. Es la hora de la actividad física intensa. Por eso los técnicos saludan y se van; Vega (18 años en San Telmo), Lucho Martínez (ya suma 7 años sin contar todos los que aportó como jugador del Club) y Héctor Balsa (va para diez años, ya…).
Se quedan los físicos trabajando hasta que el atardecer indica que queda poco sol y hay que irse a duchar.
Atrás de los arcos, del lado de la calle Tabaré, hay nada menos que 8 vestuarios identificados, cada uno, con un número bien grande, como para que no hayan dudas. Sí, ocho. Es uno para cada categoría de las seis que San Telmo presenta en AFA. Los otros dos son para los chicos del fútbol infantil que este año están haciendo su primer gran experiencia y prometen un gran andar para el próximo año.

Unos metros más allá, ladrillos nuevos, montaña de arena y canto rodado, vigas y techo casi terminado. ¿Qué es? Parece una futura vivienda, pero no. Una columna está en el medio de la construcción y nos comentan que ese es el futuro gimnasio que está solventando el Fondo Azul Celeste. Está casi listo, solo falta darle algo de color y llevar los “fierros”... Entonces sí, todo estará integrado en un mismo lugar.
Son 9 planteles Santelmistas que trabajan allí, y todo indica que este es el laboratorio de trabajo y perfeccionamiento de estos futbolistas que crecen día a día y nos hacen ilusionar con eso de que el día de mañana se puede tener un equipo al que vayamos a alentar todos los sábados, integrado por tipos que surjan de este semillero.

Vista de la entrada al futuro Gimansio para los jugadores.
Entramos al sector de uno de cuidadores del lugar. Balsa lo saluda y le dice, chau “Chuck Norris” y todos sonreimos, porque en realidad tiene un parecido tremendo con el actor…
En ese mini vestuario está el equipo de mate, ronda a la que fuimos invitados.
Carpetas con todos los detalles anotados desde el día que empezó esta nueva etapa en las inferiores Telmistas. Un solo dueño de las mismas, el Prof. Fabio Escribano, el mismo que llegara con Gerardo Reinoso hace justo un año. Ahora fue designado Coordinador General de este proyecto.

El DT Gonzalo Sánchez (8° Div) en un trabajo defensivo.
Entusiasmado por lo que se está haciendo y enchufadísimo como sólo se lo puede ver a alguien que está haciendo lo que le gusta. Nos hace un organigrama para orientarnos sobre lo que se está haciendo y nos dice que no nos olvidemos de informar que se integró un entrenador de arqueros, Claudio Clavero. Para los que tienen memoria de ascenso, Clavero atajó 9 años en la Primera de Sacachispas. Y agrega en la ronda de mates “poné que debuté en Primera a los 15 años”. A Clavero lo tentó Balsa, un tipo que sabe reclutar gente “para este bando”.
En esa ronda de mates hay un tipo que disfruta de cada charla de fútbol. ¿Quién es?. Julio César Caldiero. Sí, el capitán del primer equipo de San Telmo. Pero ¿Qué hace ahí adentro? Simple, como uno de los más experimentados del plantel, fue a brindarles a los jóvenes una charla sobre sus experiencias en el fútbol, sobre todos dedicada a los defensores de las categorías más chicas, sobre sus secretos y sus mañas que ha ido recogiendo en tantos años de profesional.

Julio Caldiero, Héctor Balsa y Fabio Escribano.
Nadie se atreve a decirlo, pero nosotros podemos aseverarlo: desde que San Telmo se viene organizando de esta manera ha aumentado el caudal y nivel de jugadores que vienen a probarse. Algunos van a entrenarse con la camiseta del Club, que se las compraron del propio bolsillo, señal de que se están identificando con San Telmo, más allá de jugar en el Club. Varios de ellos van a ver los partidos de primera.
En un momento rememoramos, miramos el tiempo hacia atrás y nos acordamos de tantísimos hombres que en silencio y desde el anonimato trabajaron por las inferiores de nuestro San Telmo a través de su historia, quizás este sea un homenaje a todos ellos también.
El humo sale de cada puerta de los vestuarios, es el vapor de las duchas de los jugadores que ya se van para casa porque varios tiene que ir a estudiar, algunos marchan en bondi (23, 42, 44, 46, 101, 135, 143, 150 y 193 son los que pasan por allí), otros van de colados en el auto de algún papá que fue a ver la práctica y se termina una jornada, que nunca es un día más. Fue una jornada de laboratorio, para el futuro.
El organigrama que gentilmente nos pasa Escribano, es este:
Directores Técnicos Divisiones Inferiores:
4º División: Héctor Rodolfo Balsa.
5º División: Víctor Luis Martínez.
6º División: Sergio Osmar Arias.
7º División: Juan Carlos Vega.
8º División: Gonzalo Sánchez Gómez.
9º División: Alberto Morel.
Preparadores Físicos:
- Ariel Palazzi.
- Emiliano Prieto.
Entrenador de Arqueros: Claudio Clavero.
Directores Técnicos – Fútbol Infantil (AFA)
Categoría 1997: Alberto Morel.
Categoría 1998: Germán Ruggiero
Categoría 1999: Mguel Javas.
Coordinador General: Fabio Escribano
Coordinador Técnico Táctico: Héctor Rodolfo Balsa.