Que un jugador cumpla 100 partidos con la camiseta de San Telmo, no significa un mero número estadístico, de por sí, es un hecho importante que marca a ese jugador en la historia del Club, y si además ese jugador surgió del semillero propio, desparramando rivales a pura gambeta en la queridísima canchita de Cochabamba, genera un plus, una sensación especial que lo distingue de tantos otros que superaron esa barrera de los cien partidos para convertirse prácticamente en futbolistas que representan nuestra historia, independientemente si hayan cosechado títulos o no.
Jorge Gabriel Daolio, en el corazón de la tribuna es simplemente el “Chucky” o el “Demonio”, ese enano atrevido y gambeteador que creció en el cemento de la cancha del fútbol infantil, que hizo estragos por su velocidad en divisiones inferiores y que, desde 2005 integra las filas de nuestra Primera División, pero que recién en los últimos dos años alcanzó a consolidarse en Primera y quizás si esas traicioneras lesiones en sus tobillos no lo hubieran atormentado con tanta frecuencia, hoy no estaría cumpliendo 100, sino muchos más.

Cumpliste 100 partidos en Primera de San Telmo, pero contando los de inferiores e infantiles, ¿cuántos crees que llevás jugados con esta camiseta?
Y, no creas que fueron muchos más, eh. La verdad es que yo en divisiones inferiores no jugué mucho, sí arranqué desde chico en La Canchita a eso de los 11 años. Empecé a jugar baby fútbol y lo hice tres o cuatro años, con la categoría 1985, también jugué infantiles en cancha de once, pero después mis viejos se mudaron para zona sur y no vine más al Club, dejé de jugar al fútbol, solo lo hacía con mis amigos del barrio. Jugaba campeonatos en Villa Corina, por plata, torneos muy espesos, picantes, habían que bancársela ahí, pero jugaba para un equipo que se plantaba…
Después de un tiempo me llamó mi mejor amigo, Sebastián Peyregne, que atajó durante todas las inferiores en San Telmo pero no llegó a jugar en Primera, y me empezó a insistir para que vuelva a jugar.
Entonces, ¿cómo se dio tu regreso a San Telmo después de esa etapa sin jugar?
Mi amigo Sebastián me rompió hasta que acepté. Yo ya tenía 17, 18 años y me agarraron ganas y empecé a entrenar de vuelta. Pero no fue fácil y tengo una anécdota para contar que es increíble. La primera vez que fue a entrenar me presenté a Balsa y le dije que venía a probarme en Quinta. Héctor me miró de arriba abajo, como diciendo “y este enano de dónde salió” y me dijo “no pibe, la Quinta ya está completa”. Yo tenía una calentura bárbara y me iba a ir para no volver más, pero se ve que Víctor Cantero (dirigente que me conocía desde chico en La Canchita), y uno de los que insistió para que yo vuelva a jugar en San Telmo, le recriminó eso a Balsa y al final me terminó probando. Mi amigo Sebastián, que era el arquero en esa práctica, me tiraba todas las pelotas a mi para que pudiera mostrarme y anduve bien. Ahí sí quedé. Quedó en una anécdota, pero ahora siempre que puedo lo chicaneo a Balsa con eso. Arreglé con Héctor Balsa, con Marcelo Ríos y empecé a jugar en inferiores casi a finales de Quinta División. Es decir que hice pocas divisiones inferiores, fue un bache grande entre el baby fútbol y mi regreso al Club, hice Quinta con Marcelo Ríos y después medio año de Cuarta con Balsa y ahí me convocan a entrenar con Primera División.
¿Quién fue el técnico que te dio la posibilidad de subir a Primera?
Omar Santorelli. El me dio a oportunidad de debutar, una noche en la cancha de El Porvenir contra Almirante Brown, jugué unos minutos, el partido era televisado, entré por Franco Romero. Ya me habían llevado el partido anterior al banco contra Sarmiento en Junín y no pude entrar, volví todo el viaje con una calentura bárbara. Contra Almirante, en la segunda fecha entré y me pegaron par de patadas que me levantaron por el aire. Me dieron la bienvenida… Igualmente, con Santorelli no tuve muchos minutos, entraba y jugaba cinco, diez minutos nada más.
Cuándo empezaste a tener más rodaje en Primera División?
Cuando llegó Jorge Vendakis. El me fue dando más minutos en cancha. Incluso mi primer partido como titular en Primera fue uno que le ganamos a Atlanta en Villa Crespo con dos goles de Gastón Soriano. Ese fue mi primer partido de entrada y lo lindo de esa victoria es que jugamos con muchos pibes del Club porque los grandes estaban suspendidos y lesionados, jugó Avila, Maquieira, Castiglione, Rafa Dizeo, Cano, Pablo Ayala… Todos chicos del Club, fue muy especial. Ese partido me jugué la vida, era el primero de titular. Después tuve una distensión en la rodilla y no pude tener continuidad.
Alcanzaste a jugar en la Isla Maciel antes de la clausura de nuestro estadio?
Sí, un solo partido nada más. Fue contra Deportivo Armenio, jugué un ratito y entré también por Franco Romero y perdimos sobre la hora. Fui al banco un par de veces pero no volví a entrar en nuestra cancha. El día contra Talleres iba al banco, fue un día de mierda por todo lo que pasó y nos suspendieron la cancha.
Cuándo sentiste que te empezaste a consolidar como jugador de San Telmo?
Cuando llegó Miguel Angel Lemme. La verdad que muchas veces me costó el tema de la conducta y desaproveché varias posibilidades. Con Lemme entraba bastante, pero sin dudas, con quien mejor ritmo agarré fue cuando llegó Fito Della Picca, que me dio toda su confianza y me hizo jugar casi siempre de titular. Yo creo que fue el entrenador que me encaminó en esta carrera de jugador de fútbol, me hablaba mucho, igual, varias veces me quería matar por macanas que me mandaba. Pero me encarriló, me dijo que yo podía ganar dinero en esto, y la con la confianza que me daba me sentía muy cómodo. Creo que respondí. Ahí me vendieron, me fui a jugar al Nacional “B”.
¿Qué significa para vos alcanzar 100 partidos con la camiseta de San Telmo?
Es una sensación muy linda, pero igualmente quiero recalcar que si en algún tramo de mi vida hubiese tenido una mejor conducta hoy tendría muchos más de cien partidos jugados en San Telmo. La verdad es muy lindo cumplir 100 partidos en el Club donde uno nació, y además por como me cuentan ustedes, que no son tantos los jugadores en la historia en jugar tantos partidos habiendo salido de las inferiores. San Telmo es mi casa y espero cumplir muchos más.

De estos cien partidos, cuál fue el que te quedó grabado o el que mejor jugaste.
Tuve muy buenos partidos, incluso varios que hemos perdido, pero que te vas contento por dentro diciendo hoy jugué muy bien. El que más recuerdo, sin dudas, es el partido de la promoción de ida contra Barracas Central, y después la revancha de la otra promoción contra Berazategui, en cancha de Atlanta, que jugamos todo el segundo tiempo con uno menos y terminó el partido y me temblaban las piernas de lo que había corrido.
Obviamente el partido contra Barracas que me tocó hacer el tercer gol que fue muy importante porque al final sirvió para salvar la categoría. En la revancha de ese partido que jugamos en cancha de Defensores, tenía ganas de agarrar la pelota y llevármela a mi casa del baile que nos estaban pegando.
Cuando el árbitro pitó el final fue un desahogo muy grande. Las dos promociones que me tocó jugar fueron muy sufridas. Pero son finales y aunque hayan sido para salvar la categoría, a mi, personalmente son los partidos que más me quedaron.
Sabés que para muchos hinchas de San Telmo hay un Daolio antes y uno después del golazo a Barracas Central en la promoción de 2008?
Sin dudas fue el gol más importante de los nueve que llevo convertidos. Menos mal que bajó justo esa pelota por arriba del arquero, mirá si la tiraba a la pileta de la cancha de Barracas… El “Pato” Ferrantino venía picando por afuera y me la pedía y por el otro lado me la pedía el "Negro" Coria y en la corrida venían los defensores achicándome y estaba esperando el momento justo para dar el pase, se me adelantó y en ese instante no pensé más y le pegué, creo que la pelota la agarré muy de lleno y por eso después bajó como bajó y por suerte fue un golazo. Igual me acuerdo que cuando recién le había pegado, el Negro Coria me gritó “la con… de tu…” y no terminó de decirlo que fue gol (risas) y me terminó abrazando. Ese gol me marcó mucho.
Yo no venía jugando. Con el técnico que estaba no había onda (Cisneros), ese plantel tenía mucho problemas internos, muchas diferencias con el técnico. Yo estaba borrado y me llamó Gabriel Migliore, mi segundo papá Migliore, y me dijo “Demonio, vení a entrenar que vas a jugar”. Hice un trabajo especial 20 días antes de la promoción y bueno, fui al banco, me tocó entrar y meter ese gol tan importante. Ese gol me marcó mucho acá en San Telmo.

Tomás conciencia que para muchos hinchas jóvenes significás una especie de ídolo futbolístico?
Y… eso es muy lindo para mi. Igualmente, más allá de ese gol, cada vez que me tocó jugar, defender esta camiseta lo hice y lo hago dejando todo. Siempre más allá de jugar bien o mal, siempre dejo todo por la camiseta de San Telmo. A la gente yo le estoy muy agradecido porque me brinda cariño, me habla , eso a mi me hace muy bien.
Desde 2005 que te tocó debutar, ¿cuántas veces pasó por tu cabeza largar todo?
Y, un montón de veces. Yo tuve muchos problemas personales y varias veces pensé en dejar todo. Pero acá en San Telmo me ayudaron mucho los dirigentes, me han hablado y aconsejado Migliore, Ríos, Lovato. Me hablaron mucho y siempre trataron de convencerme que yo tenía que hacer esto, jugar al fútbol, que esta es mi profesión. Muchas veces lo había pensado, por diversas circunstancias, distintos problemas. Por suerte pude superar muchas cosas hasta que en algún momento me di cuenta que tenía que hacer esto porque era lo que mejor sabía hacer y bueno, acá estoy…
Gerardo Reinoso afirma que el te ve feliz en cada entrenamiento, que te entrenás con muchas ganas y que disfrutas dentro de la cancha. Actualmente, valoras lo que estás haciendo?
Sí, la verdad que hoy estoy disfrutando mucho. Contento con la gente que integra este plantel, es un muy buen grupo. A pesar de que pasamos momentos muy difíciles con esa racha que no se cortaba más, pero contento porque son todos buenos pibes, buenos compañeros. Al técnico anterior no le pudimos cumplir. Ferraresi era un muy buen técnico, al igual que todos sus colaboradores, fallamos, pero son cosas que pasan.
Hay cosas en el fútbol que no tienen explicación. Ahora llegó la “Vieja” que para mi más allá de un técnico es un amigo, porque me trata como a un amigo y estoy muy contento con él. Reinoso, la verdad, conmigo, once puntos, me da la confianza, espero seguir respondiéndole como ahora me están saliendo las cosas. Estoy muy contento con él. Esperemos seguir así, de acá hasta que termine el campeonato queremos ganar todos los partidos, va a estar difícil, pero no es imposible.
Cuando te fuiste de San Telmo jugaste en tres equipos durante un año, Platense, Atlanta y Villa Mitre, ¿qué te aportaron esas experiencias?
Bueno, Platense me permitió jugar en el Nacional “B”. A mi me llevó Ricardo Kuzemka, la verdad un señor dentro del ámbito del fútbol, me trató muy bien. Con él jugué diez o doce partidos de titular; después llegó el Beto Pascutti y creo que a el no le gustaba mi juego y me borró, no me llevaba muy bien, me dijo que no me iba a tener en cuenta y yo, sin saber si tenía club o no, decidí rescindir porque no me gusta estar en un lugar donde no me quieren, a cobrar un sueldo sin jugar, porque aparte me iba a sentir demás.
Mi felicidad dentro del fútbol pasa por estar en un lugar donde me sienta cómodo y útil. Rescindí y terminé cayendo en Atlanta, donde nunca estuve cómodo, a pesar que los compañeros eran buena gente, no caí en el momento indicado en ese grupo. Es casi el mismo equipo que está un paso de ascender.
A Villa Mitre me llevó Sergio Benet, que me había tenido acá en San Telmo, otro técnico que me marcó mucho, que me trató muy bien. Fui a Bahía Blanca por cinco partidos. Tuve un inconveniente en uno de los primeros partidos, me expulsaron y terminé jugando las dos promociones para mantener la categoría, siempre lo mismo (risas). Empatamos los dos partidos 0 a 0 y nos salvamos. Benet pidió que yo me quedara en Bahía Blanca otra temporada, la verdad es que los chicos de Bahía me trataron muy bien y considero que fue un lindo paso ese en Villa Mitre. Me dijeron de seguir jugando pero yo sabía que tenía que volver a San Telmo. Bahía era muy lejos
¿Qué significa San Telmo para vos, más allá de ser jugador del Club?
San Telmo es mi casa, estoy muy cómodo. Siento que San Telmo es como mi lugar en el mundo. San Telmo es un lugar especial donde yo me siento muy cómodo, donde está toda la gente que yo aprecio, donde me quieren de verdad. Obviamente me gustaría dar un salto de categoría y poder progresar profesionalmente y económicamente. Ojalá pudiera algún día hacerlo con San Telmo. Nada es imposible. Yo pienso ahora, mirá si no me hubiese roto el tobillo en la tercera fecha… Quizás hoy no estaríamos tan abajo en la tabla, me tocó en mi mejor momento esa lesión, más allá de que de a poco estoy volviendo a mi nivel. Además estoy convencido de que este plantel si no hubiese tenido la cantidad de lesiones que tuvo durante el campeonato, hoy estaríamos entre los diez primeros. Repito, hay cosas en el fútbol que no tienen explicación.
Cuál fue el mejor equipo de San Telmo que integraste?
Muchas veces hacen buenas campañas los buenos grupos y no las buenas individualidades. Un plantel que me tocó integrar y que tenía muy buenos jugadores fue cuando estuvo Lemme, el del torneo 2006/07. Con Gandarillas, Gastón Grecco, el Negro Alves. A mi me tocaba entrar siempre en el segundo tiempo, era mi segundo torneo en Primera, pero ese creo que fue el mejor equipo. El Paragua (Leguizamón Arce), desde el mediocampo para adelante era un equipazo para pelear un ascenso. Muchas veces tener buenos jugadores no te garantiza nada, lo mejor es tener buenos grupos.
¿Qué amigos te brindó San Telmo?
Muchísimos. Pero nombro a mi mejor amigo que es Sebastián Peyregne. El Pato Ferrantino que fue dos años compañero mio, hicimos una linda amistad. Gabriel Migliore y Fabián Lovato, dirigentes que considero amigos.
¿Quién fue el defensor que te pegó la peor patada?
La peor patada me la dieron en la época que estaba Vendakis en San Telmo. Fuimos a la cancha de Central Córdoba, no me acuerdo el nombre del defensor. Yo había recibido de espaldas cerca del área, voy a girar para adentro y veo que el defensor me va a cerrar entonces giro para afuera y me pegó una murra, una patada que me levantó medio metro en el aire. Roja directa. Volví todo el viaje dolorido. Fue la peor patada que me dieron. No me la voy a olvidar más. No fue a la pelota ni nada, fue directamente a romperme todo. (El jugador que le propinó esa patada fue Séptimo Gerlo, según nuestros archivos).
Contra Colegiales te reemplazaron faltando poco y saliste por el costado donde estaba la hinchada de San Telmo y te ovacionó, ¿que siente un jugador al recibir ese cariño?…
Es lo más lindo que tiene el fútbol, lo más lindo que hay para un jugador del ascenso. Messi por ejemplo, ya no lo deben conmover los aplausos, las ovaciones porque está acostumbrado, por eso para uno, que te aplaudan o que coreen tu nombre es algo inexplicable. Creo que saben reconocer el esfuerzo que hace uno dentro de la cancha.
¿Qué explicación tiene esta remontada que están experimentando luego de esa racha negativa?
Este San Telmo tiene muy buenos jugadores, por eso digo que hay cosas en el fútbol que no tiene explicación. Cuando entrás en la mala, capaz que jugás y hacer el mérito para ganar y lo terminás perdiendo. De pronto te tiran un centro, le rebota a uno y entra. El click fue el partido contra Acassuso, lo que luchamos ese partido para ganarlo fue tremendo, hacer el gol, es como que te sacás la mochila. Ya por fin ganamos, vuelve la tranquilidad. Obviamente no hay que sacarle mérito a “la Vieja” que es un buen técnico, pero son cosas que no se expilican. 19 fechas es mucho, no hay explicación.
Cuando regresaste al Club generaste mucha ilusión a buena parte de la hinchada. Qué mensaje querés darle a esa gente?
Hasta yo estaba ilusionado con el campeonato cuando arrancó el torneo y ganamos los primeros tres partidos, mirás la tabla y te ves ahí arriba... El mensaje que les quiero dejar es que a pesar de los muchos errores que cometí, siempre adentro de la cancha voy a entregar lo mejor de mi por esta camiseta. Que me sigan alentando. Estoy muy agradecido al hincha de San Telmo porque me tratan muy bien. Ojalá pueda cumplir muchos partidos más con esta camiseta.