Imborrable Telmo
A 15 AÑOS DE UNA
OBRA MONUMENTAL:
LAS PLATEAS DE CEMENTO
Hacer un breve pantallazo de las grandes obras que se hicieron en San Telmo a lo largo de su historia, crear un imaginario podio y otorgarles un orden de importancia ubicándonos en el contexto socioeconómico de nuestro país y sobre todo en el momento deportivo e institucional que vivía nuestro Club, sin dudas que una de las obras de infraestructura más importantes ha sido la construcción de las plateas de cemento en nuestro Estadio "Dr. Osvaldo Francisco Baletto". Este 20 de Abril de 2011 se cumplen 15 años de su flamante inauguración frente a la Reserva de Boca Juniors
Para hacer una síntesis de cómo se llegó a hacer las plateas de cemento, primero vale la pena recordar que las plateas de la cancha de San Telmo, primitivamente fueron inauguradas en el año 1963, temporada en la que se acarició la Primera División.
LAS PRIMERA PLATEAS DEL ESTADIO
Las primeras plateas habían sido inauguradas en el año 1963, poniendo un broche de oro al estadio soñado por la dirigencia de esos años, que había comenzado con la dotación de las tribunas populares de madera a partir del año 1957 bajo la presidencia de Osvaldo Baletto.
Las plateas se habían levantado por sobre los vestuarios, en el mismo lugar que ocupan actualmente. Las mismas eran íntegramente de madera y estaban conformadas por un total de 465 butacas, fueron bautizadas el 18 de mayo de 1963 cuando los niños de Patronato de la Infancia las inauguraron simbólicamente ocupándolas antes del match ante Central Córdoba, aunque oficialmente fueron utilizadas por primera vez el 22 de junio de 1963 cuando San Telmo venció a Platense por 2 a 1. Aquel primer sector de plateas fueron bautizadas “Sector de Plateas Juan Iaccarino” en honor al padre del ex presidente, Alberto Iaccarino, que fue quien había iniciado la obra tiempo antes.

Las primeras plateas, aún flamantes, en 1969.

Ultima foto de las viejas plateas, en 1992, antes de ser desmanteladas.
Aquellas plateas fueron testigo de 40 años de historia en la Isla Maciel y el último partido con las antiguas gradas en pie coincidió con la clausura del estadio, el 6 de septiembre de 1992, en empate 1-1 vs. Claypole, por el Torneo de Primera "C".
Durante la inhabilitación que pesó sobre la cancha, que se prolongó hasta el 30 de octubre de 1994, la dirigencia había tomado la determinación de desmontar por completo el ya antiguo sector, pues todo era íntegramente de madera (tablones y butacas) y había sufrido el inexorable deterioro del paso de los años, su recambio por los materiales similares resultaban demasiado onerosos y ya prácticamente era muy poco lo que se podía aprovechar.
ASÍ EMPEZO EL SUEÑO DE LAS
PLATEAS DE CEMENTO...
Durante aquella extensa inhabilitación, nació una fuerza de reconstrucción edilicia del estadio, integrada en su mayoría por socios del Club que en ese entonces no pertenecían a la Comisión Directiva y que estaban dispuestos a volver a apostar por la histórica cancha en la Isla Maciel, en tiempos donde había corrido una fuerte posibilidad sobre la ida definitiva de San Telmo de ese reducto. Así se creó la “Comisión Pro Reconstrucción del Estadio Dr. Osvaldo Baletto del Club A. San Telmo”.
El ideólogo de la movida fue el Socio Rubén Fernández, quien en 1995 era vicepresidente del Club y nos cuenta cómo fue el inicio de este proyecto. “Uno a veces por San Telmo hace cosas que ni por su propia vida hace. Teníamos la cancha clausurada y había que hacer algo y entonces salí a manguear como muchas otras veces. Me presenté en el Estudio de los Ingenieros Guitelmann, a quienes sólo conocía de la tribuna. Cuando llegué y dije que era de San Telmo, se preguntaron si era el cobrador de las cuotas… Me escucharon, se interiorizaron, armamos algunas reuniones y se comprometieron con esta idea, hicieron el estudio estructural, los planos, todo sin cobrar un peso de honorarios y ahí empezó todo”.
El puntapié inicial que le iba a cambiar por completo el rostro al estadio era la renovación total del sector de plateas, y ello tenía como principal sustento la reciente inauguración del tramo de Autopista Buenos Aires – La Plata, que pasaba a pocos metros del estadio y que le brindaban al mismo una visión desde dicha Autopista, sencillamente extraordinaria, y esa visión estratégica traía la posibilidad de conseguir un sponsor importante que pudiera financiar buena parte de la obra.

El proyecto estaba en pie, pero este grupo de socios notables sólo necesitaban un gesto de parte del ya existente CoProSeDe, en ese momento con el Comisario (y ex árbitro) Mario Gallina a la cabeza: primero habilitar la cancha para que el equipo pudiera volver a ser local y en base a la recuperación de la localia sí empezar a darle forma a este sueño, que al principio parecía una “cosa de locos”. Es decir: sin localía, no había plateas nuevas. Después de más de dos años la cancha se habilitó habiéndose cambiado muchísimos tablones de madera tanto de la vieja cabecera como de la tribuna visitante, obteniéndose una habilitación precaria, con renovación “partido a partido” pero con las plateas absolutamente desmanteladas.
Lo primero que se hizo fue el arenado y el reforzado de toda la estructura de hierro existente. Durante nuestra localia en la cancha de Liniers, varios socios comprometidos con ese proyecto mostraban los planos de lo que sería la nueva platea y a partir de allí se ponían a la venta por anticipado, por un año y con el dinero que se iba recaudando ir destinándolo a la obra. Mario Goldzen, Rubén Fernández, el siempre recordado Fernando “Negro” Domínguez, Horacio Simone la colaboración profesional de los Ingenieros Néstor y Adolfo Guitelman y uno de los pilares para que esto pudiera concretarse, el Dr. Carlos Fernández Blanco.
Lógicamente que los recursos de venta de plateas por anticipado no iban a ser suficientes para encarar tamaña construcción. Fernández Blanco cuenta un poquito cómo se avanzó: “Una tarde me viene a ver Rubén Fernández y me dijo que, como yo no estaba en esa Comisión Directiva, tenía que hacer algo por el Club, que no podía verme sin hacer nada… Me contó la idea, me entusiasmó y arranqué tocando todo lo que estaba a mi alcance”.
Fernández Blanco siempre fue un hombre ligado a Compañías de Seguros. ¿Qué hizo entonces? Ni más ni menos que obtener el sponsor clave que financió este ambicioso proyecto. Entonces acercó a la “Omega Seguros” que desembolsó el dinero correspondiente para encarar esta construcción. Estamos hablando del año 1995, tiempos del “uno a uno” en el país y por aquellos años se hablaba de una cifra superior a los 30.000 dólares / pesos que desembolsó aquella aseguradora. A cambio el Club colocaría un enorme cartel publicitario por sobre la estructura de las cabinas de transmisión por todo el ancho de las plateas (35 metros) y diez lonas de diez metros cada una con el logotipo de la Compañía de Seguros sobre los alambrados olímpicos que rodean el campo de juego.
Así fue. Se adoptó una modalidad poco frecuente para aquellos años. Se aprovecharon todas las vigas de hierro existentes, se reforzaron convenientemente de manera tal que en lugar de sostener tablones de madera pudiera soportar bloques de hormigón.
Estos bloques fueron construidos en la propia cancha de San Telmo para ahorrar el costo de fletes y a medida que se iban finalizando fueron montados, uno por uno, hasta cubrir por completo las gradas, mostrando ya, un aspecto absolutamente renovado. Durante febrero y marzo de 1996 se montaron los 289 bloques de hormigón que componen la platea.

Durante los primeros días de abril de 1996 se compraron las butacas de polipropileno con Filtro UV (para resguardar su vida útil de los efectos del sol), a la misma empresa que en ese mismo tiempo había realizado la transformación del estadio de Racing Club. De esta forma llegaron las 400 butacas que conformarían la flamante platea. 240 color azul, 120 color celeste y 40 color blancas.
Se trabajó a destajo para poder inaugurarlas antes del final del campeonato de Primera “C” 1995/96 y la fecha libre que San Telmo iba a tener el 20 de abril cayó como anillo al dedo para “tirar la casa por la ventana”.
La dirigencia invitó formalmente al Club Atlético Boca Juniors a disputar un encuentro amistoso como colorario de la fiesta de inauguración de plateas. Boca Juniors accedió confirmando la presentación se su división Reserva.

UN DÍA DE FIESTA...
Aquella soleada tarde de otoño del 20 de abril de 1996, la Isla se vistió de fiesta, embanderada de azul celeste, más de 1500 personas asistieron al estadio a presenciar la presentación de las flamantes plateas que fueron admiradas por propios y extraños. La Comisión Directiva encabezada por el Presidente Carlos Sandá resolvió bautizar a las nuevas plateas como “Plateas Dr. Carlos Fernández Blanco” en gratitud a uno de los socios pilares de esta obra.
Los equipos se pararon frente al viejo mástil donde se izó la bandera nacional y luego la dirigencia entregó presentes al árbitro invitado para la ocasión, Carlos “Carozo” Mastrángelo y a un representante de Boca Juniors por haber accedido a la invitación.
A modo de anécdota, recordamos que esa tarde San Telmo le cedió el vestuario local a Boca, para que los invitados tuvieran las mejores comodidades.

Esa tarde, San Telmo le ganó por 2 a 0 a la Reserva de Boca Juniors, con goles de Ernesto Cardozo y Gustavo Benegas. Esta fue la síntesis de aquella tarde festiva:
San Telmo: Claudio Medina; Walter Céspedes, Ramón Palito Cáceres, Gabriel De Césare y Claudio Dentone; Gustavo Benegas, Hernán De Lima y Gustavo Pontelli; Miguel Angel Carbonell, Ernesto Cardozo y Javier Orrego Echetto.
Luego ingresaron: Ezequiel Ordiales, Emilio Romero, Osvaldo Julián, Arnaldo Britez y Claudio Asborno.
DT: Pulsiano Aquino
Boca Juniors (Tercera): Federico Vilar; Lucas Arzer, Miguel Acosta Lupo, Fernando Casartelli y Aníbal Matellan; Walter Del Río, Maximiliano Sá y Leonardo Luppino; Sergio Diduch, Mauricio Giganti y Juan Cobian.
Luego ingresaron: Gustavo Dalsasso, Roberto Gómez, Juan Pablo Tornatto, Gabriel Viguetti y Darío Cantero.
DT: Francisco “Pancho” Sá
Goles ST: 20' Benegas (ST) y 40' Cardozo de penal (ST)
Arbitro: Carlos Mastrángelo.




No debe olvidarse un “pequeño” detalle… Además de la inauguración de plateas, esa misma jornada del 20 de Abril también se reinauguró el mítico sector de tribuna de socios llamado “Tribuna Fiorino” absolutamente renovado dejando en la historia los viejos tablones de madera luciendo a partir de esa tarde, escalones de cemento.
El destino trajo aparejado el premio mayor, como un regalo del cielo a esta ejemplar obra… Sólo dos partidos oficiales jugados con las flamantes plateas (0-0 vs. Dep. Paraguayo y 1-1 vs. Argentino de Merlo) en la divisional inferior, y...
En el invierno de 1996 se jugó el reclasificatorio y San Telmo logró ascender de categoría después de 18 años!!!
San Telmo a la “B” y con nuevas plateas… El primer partido oficial de las nuevas plateas en la “B” fue el 8 de marzo de 1997, tarde en la que San Telmo venció a Deportivo Armenio por 3 a 1, con goles de Freddy Vera, Carmelo Leiva y Fabián Lisa..
A los pocos partidos en la añorada divisional sucedió un hecho inédito: un temporal de lluvia acompañado por un tornado sin precedentes desmoronó por completo el cartel publicitario de Omega y disolvió la mitad del histórico sector de cabinas de transmisión, quedando las estructuras dañadas y los componentes de dicho cartel esparcidos por los techos de las casas de la Isla Maciel y por el campo de juego de nuestra cancha. Igualmente permanecerá imborrable en nuestras retinas que, durante las noches, el cartel se iluminaba por 9 reflectores y envolvía de luz la totalidad de las butacas, brindando un notable aspecto para aquel que la observaba desde el Puente Nicolás Avellaneda o de la Autopista Buenos Aires – La Plata.

Más allá de ese hecho, ese fue el puntapié inicial de las grandes reformas que se hicieron en el Osvaldo Baletto, luego llegaría la cabecera de cemento, el alambrado olímpico nuevo y cuando había más obras proyectadas, llegó el freno que nos impusieron y entonces desde hace cinco años, todo quedó en puntos suspensivos…
Valga este informe a modo de agradecimiento a quienes hicieron posible esta inmensa obra que se convirtió en el distintivo de nuestra querida cancha.
