La Redondita
(los que dejaron huellas)
ARTURO "EL LOCO" SANCHEZ

Para varios de los muchachos de 60 años que lo vieron driblear una y otra vez, Arturo Sánchez está en la consideración como uno de los jugadores más dotados técnicamente que haya vestido la azul celeste. Una “estrella fugaz” si se quiere, que llegó de las inferiores de Boca, jugó los primeros años de la década del ´60 y poco se supo de su figura tiempo después. Los hinchas lo bautizaron “Motoneta”, pero el apodo que mejor lo vistió fue el de “Loco”. Gracias al invalorable aporte del lector N. Sarkozy, donde nos relata parte del cuento de su autoría “Los Locos del Fútbol”, podemos conocer un gol de antología obtenido por Sánchez, en la Isla Maciel vs. Central Córdoba, en 1962.
Santelmistas:
Del cuento “LOS LOCOS DEL FUTBOL”, de mi composición, he rescatado una anécdota imborrable. Para los hinchas de Telmo como yo, que tengan más de 61 años y que hayan estado aquella tarde del año 1962 en la Isla Maciel cuando recibimos la visita de Central Córdoba.
Este cuento habla de los grandes “locos” que tuvo nuestro fútbol tomando los años 1955 en adelante y con la involuntaria omisión de algunos también famosos.
La parte que nos podría atraer es cuando relato una jugada de un puntero derecho llamado el “Loco” Sánchez que me ha quedado registrada como uno de los goles más memorables por su espectacular factura.
Aquí va una parte del cuento:
LOS LOCOS DEL FUTBOL
Hoy, un reconocimiento a los llamados “locos” por sus hinchadas que en verdad fueron genios por sus habilidades con el balón.
Desde Herminio González (Pierino), Corbatta, De Zorzi, Houseman, Bernao, Doval, y muchos más, aparecen unas líneas sobre la jugada descripta.
Creo que casi todos los clubes, incluidos los del ascenso, han tenido en sus filas algún “loco”, sucede que en aquellas temporadas había muchos habilidosos y muchos que gambeteaban en zigzag de manera casi imparable, especialmente a estos últimos los hinchas los denominaban cariñosamente “el loco” por que pocos podían predecir por que lado iban a terminar o improvisar su jugada, dejando a propios y a sus circunstanciales marcadores casi siempre desconcertados.
De estos casos tengo un recuerdo del año 1962, Campeonato de Primera “B” que consagró campeón a Banfield. Una tarde en la Isla Maciel jugaban San Telmo y el histórico Central Cordoba de Palmentieri, Alvarez y Riboiro. San Telmo tenía un wing derecho llamado Sánchez que también le decían el “loco” por su modo de driblear.
Tomó una pelota fuera del área y comenzó su slalom imparable superando a Riboiro y otros oponentes, ingresó al área rival pero como se le cerró demasiado el ángulo, en una reacción poco vista, sin perder la posición del balón volvió a salir del área dribleando contrarios hasta casi donde había comenzado el intento anterior, como que tomó aire y de nuevo encaró con su endemoniado zigzag superando otra vez los mismos rivales e ingresando al área y esta vez sí, con mas ángulo y antes de enfrentar al arquero, sacó un disparo letal que se convirtió en un golazo por la genialidad descripta.
Espero que les haya interesado el recuerdo de esta jugada y sería muy halagador que se publicara en ese órgano de tan importante difusión para nosotros, los sufridos hinchas del siempre querido Telmo Corazón.
Cordial saludo.
N. Sarkozy
La acción mencionada por Nicolás Sarkozy pertenece al 7 de julio de 1962, en la cancha de San Telmo, donde el Candombero orientado por el jugador-entrenador José Vigo se impuso al elenco rosarino por 2 a 0 y esa es la síntesis de ese partido:
San Telmo alineó a: Gioffré; Pirez y Rzotkievitz; Andretta, Alves de Souza (“Salvador”) y Schiaffino; Arturo Sánchez, Pablo Collazo, Luis Pozzi, José Vigo y Juan Carlos Doval.
Central Córdoba presentó este equipo: Palminteri; Chirichino y Rivoiro; Caravallo, Spíndola y Bellini; Vidal, Sivina, Rovere, Córdoba y Garfagnoli.
Los goles Telmistas fueron obra de José Vigo, a los 15 minutos del segundo tiempo y tres minutos después llegó el golazo descripto de Arturo Sánchez.
El árbitro de la jornada fue el Sr. Juan Regis Brozzi.
Arturo Sánchez, alias el “Loco” o “Motoneta” fue un wing derecho que, según el historiador Adrián Navarro, llegó a principios del año 1960, procedente de Boca Juniors. Así atestiguan los boletines de la Asoviación del Fútbol Argentino de ese año.
Precisamente, en ese, su primer año, convirtió 11 goles, siendo el segundo máximo scorer del equipo detrás del temible “Tanque” Pozzi que alcanzó las 17 conquistas.
En 1961 integró el equipo que lograra tan brillantemente el ascenso a Primera “B” como campeón. En dicha campaña anotó dos goles, alternando el puesto con Norberto Flores, alineando esa delantera con Sánchez, Vigo, Pozzi, Auditore y Aguiar.
Ya en Primera “B” jugó toda la temporada de 1962 en la que sumó 5 conquistas más.
Nicolás suma otro dato, hasta el momento desconocido: “después fue transferido a Atlanta y me parece que por aquel pase vinieron Antonio Poggi, Michelena y el “Gaucho” Asprela con quienes conformamos el gran equipazo de 1963 con una enorme campaña que terminó primero conjuntamente con Ferro, Unión y Sarmiento y se definió el ascenso en un cuadrangular todos contra todos”.
Según el ABC Telmo, de Enrique Castagniaro, Sánchez fue el autor del gol Nº 1000 de la historia Telmista en el profesionalismo, tanto convertido el 1º de octubre de 1960, en la Isla Maciel, en la goleada por 7 a 2 sobre Leandro Nicéforo Alem (fue el 5º gol de San Telmo esa jornada).
Sánchez alcanzó los 62 partidos oficiales en San Telmo anotando la interesante cifra de 18 goles en su paso por el Club.
Por la cantidad de datos de enorme valía y porque además de Sánchez en su relato aparecen otros “Locos” que jugaron en San Telmo como Corbatta y De Zorzi, aquí, transcribimos textualmente el capítulo completo de “Los Locos del Fútbol” por Nicolás Sarkozy.
LOS LOCOS DEL FUTBOL
Hoy un reconocimiento a los llamados “locos” por sus hinchadas que en verdad fueron genios por sus habilidades con el balón.
En 1959 llegó desde Mar del Plata a Boca, Herminio Antonio Pierino González.
Tal vez el jugador más individualista de la historia. Tenía una habilidad impresionante, era un verdadero malabarista, pero se excedía y no la pasaba nunca. Era todo un espectáculo para la vista. Le decían Pierino en alusión al niño precoz italiano que por esos entonces había venido a la Argentina a dar una serie de conciertos de música clásica en su condición de director y genio de la batuta.
El periodista Dante Panzeri, por esa época en que se discutían las posiciones en la Selección, sostuvo que "la delantera argentina debería formar con: Herminio González, Herminio González, Herminio González, Herminio González y Herminio González". Toda una síntesis del pensamiento de Panzeri, quien defendía a ultranza la técnica.
El “loco” Dezorzi fue otro gran puntero derecho del gran Atlanta equipo de Primera división y proveedor de muchísimos jugadores para los clubes grandes.
En 1955 debutó en Racing un fenómeno del fútbol: Omar Oreste Corbatta, El Loco, el más grande de todos los locos. Considerado el mejor puntero derecho de todos los tiempos y comparable con el formidable Mané Garrincha de los brasileños, no sólo en lo futbolístico: también sus vidas estuvieron signadas primero por la gloria y después por el infortunio.
Existen unos registros fìlmicos de un partido en la Selección Nacional contra Chile en el cual elabora una serie de amagues con gambetas cortitas que dejan totalmente desairado al defensor chileno.
Toda vez que lograba concretar una de sus habituales jugadas cargadas de pura habilidad siempre las terminaba con un gesto tan especial que hacia resaltar mas su maniobra deportiva
El loco Doval, inolvidable gran puntero de San Lorenzo de Almagro, integrante de aquella recordada delantera de los “caras sucias” (Doval, Rendo, Areán, Veira y Casa)
Otros dos punteros de aquellos tiempos, Raúl Emilio Bernao y René Houseman fueron otros locos geniales. Bernao fue uno de los típicos wines de gambeta imprevista, de notable habilidad y desborde. Jugó para Independiente toda la década del 60 y fue clave en el equipo que ganó varios torneos y la Libertadores de 1964 y 1965. Jugó 252 partidos y convirtió 41 goles, pero fueron muchos más los que preparó para que concretaran sus compañeros.
Hubo una jugada en la primera final con el Internazzionale en Milan que hizo quedar humillados a dos marcadores italianos del famoso “catenaccio”.
Houseman fue un verdadero regalo para la vista. Un genio, imprevisible, nadie imaginaba el destino en que podía terminar una jugada. Era un inventor permanente. Campeón en el brillante Huracán de 1973, dirigido por César Menotti, también integró el equipo campeón del mundo de 1978. Houseman fue un jugador brillante, su juego estuvo asociado a la estética, al buen gusto y también fue un goleador: en los 266 partidos que jugó en Huracán señaló 108 tantos, un porcentaje muy alto para un puntero. Fue un Loco genial. Hace muy poco se hizo un corto comercial donde lo titularon “House Man” el hombre casa que añoraba su vida en la villa de emergencia,
En el mundial de Alemania año 1974 repitió una jugada similar a la descripta en el caso de Bernao, a Houseman le salió más rimbombante por que los dos defensas italianos se comieron el amague hacia adentro y cuando repentinamente giró hacia fuera estos en su afán de interceptarlo se terminaron chocando entre si generando una enorme risotada en todo el estadio alemán.
Creo que casi todos los clubes incluidos los del ascenso han tenido en sus filas algún loco, sucede que en aquellas temporadas había muchos habilidosos y muchos que gambeteaban en zigzag de manera casi imparable, especialmente a estos últimos los hinchas los denominaban cariñosamente “el loco” por que pocos podían predecir por que lado iban a terminar o improvisar su jugada, dejando a propios y a sus circunstanciales marcadores casi siempre desconcertados.
De estos casos tengo un recuerdo del año 1962 campeonato de Primera B que consagró campeón a Banfield. Una tarde en la isla Maciel jugaban San Telmo y el histórico Central Córdoba de Palmentieri, Alvarez y Riboiro.
San Telmo tenía un wing derecho llamado Sánchez que también le decían “el loco” por su modo de driblear. Tomó una pelota fuera del área y comenzó su slalom imparable superando a Riboiro y otros oponentes, ingresó al área rival pero como se le cerró demasiado su ángulo, en una reacción poco vista, sin perder la posición del balón volvió a salir del área dribleando contrarios hasta casi donde había comenzado el intento anterior, como que tomó aire y de nuevo encaro con su endemoniado zigzag superando otra vez los mismos rivales e ingresando al área y esta vez sí, con más ángulo y antes de enfrentar al arquero, sacó un disparo letal que se convirtió en un golazo por la genialidad descripta.
Muchas gracias Nicolás por este envío que nos permite rescatar del olvido estos pequeños acontecimientos que finalmente forman parte de la historia de San Telmo. Este sitio siempre está abierto para recibir todo tipo de información que sirva para enriquecer las páginas de la historia de San Telmo.