
En esta sección, definitivamente dedicada a aquellos jugadores que se brindaron enteros por la gloriosa azul y celeste, creemos más que justo dedicarle esta mención a Facundo Trigueros.
Particular caso el de este delantero que llegó a San Telmo en 1998, de la mano de Ricardo Zielinski. Decimos particular simplemente por el hecho de que el DT lo rescató cuando hacía más de dos años que había dejado el fútbol después de haber realizado todas las inferiores en Boca Juniors y un paso por Chacarita Juniors.
A los 25 años firmó para el Candombero siendo toda una incógnita al principio. Curiosamente debutó con nuestros colores la tarde que resultó ser el último partido de Zielinski como DT, el 5 de diciembre de 1998, ante Almirante en Isidro Casanova. Entró en el segundo tiempo reemplazando a Rodrigo Olivera.
La historia pudo haber sido igual a la de muchos otros, una temporada y listo, pero no…
Alguien dijo alguna vez que “vos podés hacer un gol en un partido cualquiera que a los dos meses nadie se va a acordar, pero si lo hacés en un clásico, la gente lo va a recordar toda la vida…”
Y esa mágica experiencia le tocó en suerte a Trigueros. En la fría mañana del domingo 25 de abril de 1999 se jugaba un clásico de dientes apretados entre el Candombero y Los Inundados, ambos jugando por el descenso.
Cero a cero inquebrantable en la cancha de El Porvenir.
27 minutos del complemento y el cartelito que indica el cambio: sale el “7” (Carrachino) y entra el “16” (Trigueros).
Directamente corriendo al corazón del área porque había córner para San Telmo. Lo ejecutó un prócer (Carmelo Leiva) con clase, el balón le cayó justo al mismísimo Trigueros quien con soberbio cabezazo metió la pelota junto a un palo provocando el estallido de la tribuna de madera de la cancha de El Porve.
No fue un gol más en la historia del Club, fue nada menos que el último gol de la historia de los clásicos ante Dock Sud.
10 años pasaron ya…
Trigueros siguió en San Telmo la temporada siguiente, porque ese gol decretó ese “derecho”.
Pero a partir de su coraje logró continuidad, se ganó un lugar en el equipo y se mantuvo inalterable en nuestras alineaciones durante 5 temporadas.
Su velocidad por derecha, esas diagonales a pura garra y su buena cuota goleadora en ciertos pasajes de su campaña en San Telmo generaron un lindo idilio entre él y la gente, simplemente porque se le supo reconocer los huevos que puso en cada presentación, independientemente de sus picos máximos o bajos de rendimiento.
Sus mejores momentos fueron en la etapa de Claudio Zacarías como DT. Integró los últimos equipos del Candombero que pelearon por objetivos importantes.
En 2000/01, el año que estuvimos a un pasito del Nacional “B”, Trigueros llegó a estar entre los goleadores “top” de Primera “B” al término de la primera rueda, con 11 goles, a sólo dos de Bazán Vera (Almirante) y a uno de Solchaga (por aquel entonces en Talleres), siendo el acompañante de una delantera goleadora junto al “Pato” Bedrossian.
A mediados de ese año se lo quiso llevar el Olmedo de Ecuador, pero finalmente se logró retenerlo y permaneció en San Telmo hasta finalizada la temporada 2001/02.
No muchos jugadores han sentido la incomparable sensación que significa que la hinchada coree tu nombre, el “Trigueeeros, Trigueeeros” se lo ganó por el temperamento que puso de manifiesto cada vez que le tocó actuar.
Facundo Trigueros nació el 4 de junio de 1973.
vistió en 106 partidos oficiales nuestros colores y conquistó 17 goles. Imposible olvidar el primero que definió el último clásico, o aquel doblete a Defensores en cancha de Armenio con goles para ponerle un “marquito”, también aquel en cancha de Morón, cerca del final del partido cuando volvíamos a enfrentar al Gallito después de 20 años.
Trigueros fue un jugador que dio satisfacciones y por ello está en esta sección en la que recordamos a aquellos que se brindaron por nuestros colores.
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